La UE debate reforzar la misión Aspides ante la presión de Trump por el Estrecho de Ormuz
Los ministros de Exteriores europeos se reúnen hoy para abordar el bloqueo naval en Oriente Medio y la creciente volatilidad energética, mientras Washington exige una coalición internacional para la «reapertura forzosa» del paso marítimo.
La Unión Europea se enfrenta hoy a una de sus reuniones de Asuntos Exteriores más complejas de los últimos años.
Sobre la mesa destaca la posible ampliación de la misión naval Aspides, en un contexto de máxima presión por parte del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha instado a sus aliados a formar una coalición para escoltar buques mercantes a través del Estrecho de Ormuz.
El factor Trump y el dilema de la escalada
El estrecho, vital para el suministro energético global, sufre un bloqueo de facto derivado de la guerra con Irán. Trump ha sido tajante: en declaraciones al Financial Times, advirtió que una falta de respuesta europea sería «muy mala para el futuro de la OTAN».
Pese a la urgencia, el bloque comunitario se muestra cauteloso. Fuentes diplomáticas indican que, si bien se estudiará reforzar las capacidades de Aspides —misión defensiva creada originalmente para el Mar Rojo—, es poco probable un despliegue inmediato en Ormuz.
El objetivo es evitar una implicación directa en el conflicto que derive en una escalada regional irreversible.
«Queremos evitar desempeñar un papel activo en el conflicto», afirmó con escepticismo el ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul.
Crisis energética y el «modelo Mar Negro»
La jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, ha planteado una alternativa inspirada en el corredor de cereales de Ucrania.
Tras conversar con el secretario general de la ONU, António Guterres, Kallas sugirió replicar una misión similar en Ormuz para restablecer el flujo de petróleo y gas, advirtiendo que la crisis no solo afecta al combustible, sino que amenaza con una escasez mundial de alimentos debido a la falta de fertilizantes.
Tensión con Washington por las sanciones a Rusia
La unidad transatlántica también se ve resquebrajada por la decisión de EE. UU. de levantar temporalmente las sanciones a la energía rusa para aliviar los precios mundiales.
Esta medida ha provocado duras críticas en Europa:
- Friedrich Merz (Canciller alemán): Calificó de «erróneo» cualquier alivio a Moscú.
- António Costa (Presidente del Consejo): Describió la medida como «preocupante».
- Kaja Kallas: Advirtió que sienta un «precedente peligroso».
Esta tarde, los ministros europeos trasladarán estas inquietudes a su homólogo indio, Subrahmanyam Jaishankar, cuyo país se ha beneficiado de la compra de crudo ruso varado en alta mar.
El frente ucraniano y el «chantaje» de Druzhba
Mientras el foco vira hacia Oriente Medio, el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy lucha por mantener la atención en su territorio.
Zelenskyy ha denunciado como «chantaje» la presión de sus socios para reparar y reabrir el oleoducto Druzhba, fuera de servicio desde enero.
El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, mantiene bloqueado un préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania como medida de presión.
Con las elecciones húngaras fijadas para el 12 de abril, los diplomáticos en Bruselas temen que el veto de Orbán se prolongue, utilizando la disputa energética como eje de su campaña electoral.
