Tras la escalada de ataques iraníes en el Estrecho de Ormuz
La ofensiva de Teherán contra la infraestructura energética de Oriente Medio neutraliza el efecto de la liberación récord de reservas de la AIE. Bruselas advierte sobre un posible «shock estanflacionario» en Europa.
LONDRES / BRUSELAS – El mercado energético global ha entrado en una fase de alta volatilidad esta mañana.
El precio del petróleo ha superado nuevamente el nivel de referencia de los 100 dólares por barril, impulsado por el recrudecimiento de las hostilidades de Irán contra activos estratégicos en la región.
Caos en las rutas de suministro
La madrugada de este jueves ha estado marcada por ataques directos a varios petroleros en las inmediaciones del Estrecho de Ormuz, el paso marítimo más crítico para el crudo mundial.
Paralelamente, Irak se ha visto obligado a detener las operaciones en sus terminales tras un bombardeo al puerto de Basora.
Esta escalada de represalias por parte de Teherán ha dejado en papel mojado los esfuerzos diplomáticos y económicos del miércoles, cuando los gobiernos occidentales intentaron frenar la espiral de precios.
Europa ante el abismo de la estanflación
En una entrevista exclusiva para el programa Europe Today, el Comisario Europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, compartió un diagnóstico sombrío con la editora de la UE, Maria Tadeo:
«Si el conflicto se prolonga, podría generar un shock estanflacionario para la economía europea. Los elevados precios de la energía generarían una inflación más amplia y afectarían negativamente al crecimiento», advirtió Dombrovskis.
El comisario también justificó la falta de impacto inmediato de la liberación de 400 millones de barriles —una cifra récord acordada por los 32 miembros de la AIE— señalando que este suministro de emergencia aún no ha llegado físicamente al mercado.
Tensión en el G7 y el factor ruso
A pesar de la crisis, la cohesión de los aliados enfrenta grietas estratégicas:
- Diplomacia de Macron: El presidente francés ha pedido restaurar la navegación en Ormuz y evitar restricciones a las exportaciones, aunque los recientes ataques han restado fuerza a su propuesta.
- El dilema de las sanciones: El G7 mantiene su postura de no levantar sanciones a Rusia. Sin embargo, la exención de 30 días otorgada por EE. UU. a India para recibir crudo ruso ha generado inquietud en Europa.
- Advertencia de Von der Leyen: La presidenta de la Comisión calificó como un «error estratégico» cualquier intento de regresar a la dependencia del gas ruso ante la crisis actual.
El frente del Este: Hungría contra Ucrania
La crisis energética se traslada también al interior de la UE. El ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, acusó ayer a Kiev de «atacar» la soberanía húngara mediante supuestas agresiones a la infraestructura del gasoducto TurkStream.
Este cruce de acusaciones ocurre mientras el oleoducto Druzhba permanece inactivo, lo que ha llevado a Hungría y Eslovaquia a vetar nuevos paquetes de ayuda financiera para Ucrania.
A esto se suma un conflicto diplomático por la incautación de 70 millones de euros y oro pertenecientes al banco estatal ucraniano Oschadbank por parte del gobierno de Viktor Orbán.
Lo que viene: La evolución del precio del crudo en las próximas 48 horas dependerá de la capacidad del G7 para garantizar la seguridad en el Estrecho de Ormuz.
