
QUÉ DIFÍCIL.
Qué difícil se hace la contemplación en estos tiempos. El pasar. El estar. Sin hacer nada más que contemplar un cielo, una planta, una mancha, un hueco, un bichito que se arrastra o arrastra algo hacia ese hueco, hacia su refugio.
Refugio, que palabra tan significativa… en estos tiempos. Se necesita uno para poder contemplar, pasar, estar. ¿Y qué del que no lo tiene?
Y qué es tener. Poseer algo o a alguien. Qué tan necesario se vuelve, en estos tiempos, la posesión, la adquisición, la dominación. Da poder (en lo micro y en lo macro).
Que el mundo está loco no es novedad ni propiedad exclusiva de nuestra época. Y que en cada punto y aparte quedan abiertas raíces de pensamiento, que llevan bien a lo profundo, tampoco.
No pude prescindir de los signos de puntuación. No tengo la habilidad de García Márquez.
