
Hola gente, en este encuentro quincenal que tenemos.
No me alcanza la columna que me permiten, porque «El gatito mimoso» y sus impresentables hacen pavadas todo el tiempo.
Ahora, ayudan a escapar a un Bolsonaro denunciado y procesado en el hermano país del Brasil. Encima, el agente (71), Santiago Caputo, hizo alarde de haber organizado la fuga. Mamita, en manos de quiénes estamos.
Pepín que se rajó a Uruguay, Bolsonaro que huye al Norte… los de derecha tienen menos coraje que Menem en el 2003.
Pero, con mi hijo Socratito, siempre investigamos un poco más allá de lo que se ve a simple vista. Y como este desgobierno que está sentado en la Casa Rosada no descansa, hemos averiguado las próximas fugas planificadas:
- Capitales: Caputo ya se ofreció a llevarle las maletas a las multinacionales en el aeropuerto.
- Plata: Como ya no quedó oro en el Banco Central para enviar al exterior, van a empezar por la plata. Cuiden los cubiertos de la abuela.
- Litio: Si no lo extraen los chinos primero, Sturzenegger ya se compró un baldecito y palita de playa para juntarlo a mano en el salar y dárselo en bandeja a Xi Jinping.
- Soberanía: Se la van a embalar con papel de burbujas y moño a Estados Unidos como «regalo de cortesía» por haberles prestado un escenario para sacarse fotos.
- Casta: No se van, pero se fugan de sus propios discursos: entraron a combatir los privilegios y terminaron armando un elenco estable donde no queda ni un solo jubilado en pie.
- Memoria RAM del Gabinete: Nadie sabe a dónde huyó, pero cada vez que les hacen una pregunta sin libretearte en una entrevista, quedan en modo buffer.
- El Sentido Común: La fuga más masiva de todas. Pidió asilo político en Uruguay y juró no volver mientras sigan gobernando a fuerza de tuits a las 3 de la mañana.

