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ECONOMÍA: Los empresarios quieren estabilidad

Los empresarios exigen al Gobierno pasar de la «estabilidad» al «crecimiento» tras una gira fallida por España

El balance de la reciente visita oficial a España no dejó las respuestas ni los compromisos de inversión que el Poder Ejecutivo esperaba.

En un escenario donde los indicadores locales no terminan de repuntar y el contexto internacional suma presiones adicionales, el sector empresarial ha comenzado a elevar el tono de sus reclamos: exigen de manera urgente un cambio de fase en la política económica que permita pasar de la mera búsqueda de estabilidad a la reactivación concreta del crecimiento.

La comitiva oficial regresó con las manos vacías de un viaje clave para la captación de capitales externos. El desinterés y la cautela mostrados por los inversores españoles reflejan las dudas que persisten en el exterior sobre la sostenibilidad del programa económico y la capacidad del Gobierno para consolidar reformas de fondo.

Un clima de negocios ralentizado

A este frente externo poco favorable se le suma una coyuntura internacional compleja, marcada por la volatilidad financiera y el encarecimiento del crédito global, variables que restan margen de maniobra a las autoridades locales.

En el plano interno, los datos macroeconómicos y de consumo no muestran signos claros de mejoría. Aunque desde la gestión económica se insiste en que las bases operativas se están consolidando, esa narrativa choca de frente con la percepción ciudadana:

  • Sin derrame en la calle: La inflación o el reordenamiento fiscal no han logrado traducirse en un alivio perceptible para el bolsillo de las familias ni en una recuperación del poder adquisitivo.
  • Falta de tracción en la economía real: Las pymes y los sectores productivos señalan que la contención macroeconómica no basta si no viene acompañada de medidas reactivadoras, crédito accesible y una reducción de la carga operativa.

El reclamo del sector privado

Desde las principales cámaras empresariales el diagnóstico es unánime: el periodo de ajuste y estabilización ha alcanzado su límite de eficacia social y comercial. Mantener la economía en una fase de contención sin dinamismo corre el riesgo de derivar en un estancamiento prolongado.

El desafío urgente para el equipo económico reside ahora en recalibrar la agenda para generar incentivos reales a la producción, captar la confianza del mercado interno y lograr que las mejoras macroeconómicas se perciban finalmente en el día a día de la población.

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