Cayó la actividad, se derrumbó el consumo y el 70% de los sectores sigue en recesión
El EMAE volvió a terreno negativo por segundo mes consecutivo. Pese al impulso que el Gobierno busca imprimir a través del agro y el sector energético, estos motores no logran traccionar al resto de los rubros clave, dejando a la mayor parte de la actividad sumida en la paralización.
Un retroceso que se profundiza
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) volvió a mostrar números en rojo, marcando su segundo mes consecutivo de caída. Los datos oficiales confirman que la desaceleración no es un hecho aislado, sino la consolidación de un escenario recesivo que golpea de lleno el bolsillo de los consumidores y la operatividad de las empresas.
El consumo masivo sufrió un fuerte derrumbe, impactado directamente por la pérdida del poder adquisitivo, la inflación acumulada y la incertidumbre financiera. La caída en las ventas se siente con especial fuerza en el comercio minorista, la industria manufacturera y la construcción, tres de los principales generadores de empleo privado del país.
Diagnóstico por sectores: ¿dónde está parada la economía?
El panorama actual revela una economía fragmentada, donde la gran mayoría de los rubros no logra salir del estancamiento:
- En recesión (70% del total): Comercio, industria, construcción y servicios masivos continúan registrando contracciones de doble dígito o números negativos sostenidos.
- Sectores dinámicos: El sector agropecuario y la producción de energía muestran indicadores positivos, beneficiados por condiciones externas y proyectos de inversión específicos.
El dato clave: Aproximadamente 7 de cada 10 sectores económicos permanecen congelados o en terreno negativo, lo que impide una recuperación en forma de «V» en el corto plazo.
Apuesta oficial vs. realidad del mercado
La estrategia del Poder Ejecutivo se mantiene centrada en consolidar las exportaciones del agro y aprovechar el potencial del sector energético (con Vaca Muerta y los proyectos de gas y petróleo a la cabeza) como los principales generadores de divisas y crecimiento.
Sin embargo, los analistas coinciden en que la estructura de estos rubros —altamente capital-intensivos pero con menor capacidad de absorción de mano de obra directa— no alcanza para sacar al resto de la economía del pozo. Sin una reactivación del consumo interno y de la producción industrial, la sensación de crisis continuará dominando la calle y las expectativas de las familias.
