Estudiantes vende a Ascacíbar a Boca en medio de una crisis financiera y el fracaso del «Plan Foster»
La salida del capitán y referente al club de sus amores no solo desarma el esquema de Eduardo Domínguez, sino que expone las urgencias económicas de la gestión de Juan Sebastián Verón tras el fallido acuerdo con el magnate Foster Gillett.
LA PLATA. – Lo que comenzó como un rumor terminó de estallar como una bomba en el City Bell: Santiago Ascacíbar, el «alma» de Estudiantes de La Plata, es nuevo jugador de Boca Juniors.
La operación, cerrada en USD 4.450.000, incluye el préstamo por un año del delantero Brian Aguirre al «Pincha», con Boca asumiendo la totalidad de su salario.
Si bien la cifra parece significativa, el trasfondo de la venta revela una realidad cruda: Estudiantes atraviesa una fragilidad financiera que lo obligó a desprenderse de su máxima figura para equilibrar las cuentas.
Una necesidad «concreta» de caja
Agustín Alayes, secretario técnico del club, fue el encargado de ponerle voz a la decisión: «Teníamos una necesidad concreta de vender y de bajar el presupuesto. Dentro de los candidatos estaba Santiago».
La explicación buscó calmar a una hinchada herida, no solo por la pérdida deportiva, sino por el hecho de que el volante central prefiriera emigrar al club xeneize, declarándolo como el equipo de sus sueños.
Sin embargo, el origen de este déficit no es casual. El balance negativo presentado el año pasado —el primero en mucho tiempo para la institución— es el síntoma de una apuesta política y económica que salió mal.
El factor Foster Gillett y el sueño de las SAD
La gestión de Juan Sebastián Verón quedó atrapada en los flecos de su acercamiento a Foster Gillett. El presidente albirrojo, entusiasmado con la apertura a capitales privados (en sintonía con las Sociedades Anónimas Deportivas impulsadas por el gobierno nacional), firmó un preacuerdo que prometía una inyección de USD 150 millones.
La realidad fue muy distinta:
- El préstamo fantasma: Estudiantes aceptó un préstamo de USD 10 millones de Foster para sanear deudas y fichajes (como el fallido pase de Cristian Medina).
- Incumplimientos: Gillett, vinculado estrechamente a operadores como Guillermo Tofoni y la diputada Juliana Santillán, desapareció cuando debía realizar los desembolsos, para luego pagar en cuotas.
- Déficit institucional: Producto de estos movimientos y la deuda contraída con el magnate, el club se vio forzado a rematar su patrimonio futbolístico.
El «Operativo Limpieza» de Verón
Para intentar recomponer el balance, la dirigencia inició una sangría de nombres clave. A la salida de Ascacíbar se suman:
- Román Gómez: Vendido al Bahía de Brasil por más de USD 3 millones.
- Edwuin Cetré: Cerca de ser transferido al Athletico Paranaense por una cifra cercana a los USD 6 millones (de los cuales el 50% ingresará a Estudiantes).
Lo que en un principio se presentó como un «salto de calidad» mediante un modelo mixto de inversión, ha terminado, por ahora, en un desmantelamiento del plantel campeón y una explicación urgente a los socios que hoy ven cómo su capitán se pone la camiseta de un rival directo.
