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AGRO: El Despertar Verde de Australia

Héctor Huergo (Clarín)

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Yo bien, tratando de no perderle pisada a las cosas importantes. Entre ellas, el avance del tema biocombustibles. En esto vamos bien y conviene ver lo que pasa en las antípodas. Por ejemplo, en Australia, que alguien hace muchos años la definió como «la Argentina del Pacífico». El punto en común es la economía basada en los recursos naturales, arrancando por la agricultura.

Australia se encuentra en un punto de inflexión histórico en su política energética. Tradicionalmente dependiente de las importaciones de combustibles fósiles refinados y de la exportación en bruto de sus materias primas agrícolas, el país oceánico ha iniciado una ambiciosa transformación industrial. El objetivo es doble y estratégico: acoplarse con urgencia a la tendencia global de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y, al mismo tiempo, capitalizar el inmenso potencial de su sólida industria agropecuaria. Con el impulso del Plan Nacional de Seguridad Energética, la nación está transformando su paisaje energético a través de millonarios subsidios, reformas regulatorias y proyectos de infraestructura de vanguardia.

A pesar de su vasta extensión y riqueza de recursos, Australia ha operado históricamente con una baja participación de biocombustibles en su matriz de transporte (entre el 0,5% y el 4%). La falta de un mandato nacional unificado delegó la responsabilidad a los estados, con Nueva Gales del Sur (NSW) y Queensland (QLD) liderando mandatos de mezcla (como la gasolina E10) que frecuentemente se veían debilitados por exenciones y falta de fiscalización.

Sin embargo, las tensiones geopolíticas globales y las crisis de precios en el petróleo crudo expusieron la vulnerabilidad logística del país, provocando escasez crítica de diésel y gasolinas en diversas estaciones de servicio. La respuesta gubernamental no se ha hecho esperar. Con la introducción de la Enmienda a la Ley de Suministro de Combustible Líquido de 2026 en Queensland, las reglas del juego han cambiado drásticamente. Esta legislación elimina los vacíos legales del pasado, exige por ley que la gasolina E10 contenga un mínimo estricto del 9% de etanol real e impone severas sanciones por incumplimiento.

A nivel federal, la administración del Primer Ministro Anthony Albanese ha dispuesto un fondo soberano de 1.100 millones de dólares australianos para acelerar el desarrollo de infraestructura de producción local a lo largo de la década. Esta firmeza normativa busca dar la certidumbre jurídica necesaria para atraer inversiones masivas y transformar el mercado doméstico.

La Paradoja de la Canola

El verdadero motor de esta revolución es la robusta industria agrícola del país. Australia es uno de los productores y exportadores de canola (colza) más importantes del mundo, con cosechas anuales que oscilan entre las 6,2 y 8,1 millones de toneladas métricas. El estado de Australia Occidental concentra casi el 60% de este volumen. Históricamente, el país caía en una paradoja comercial: debido a la escasa capacidad de molienda interna, exportaba entre el 75% y el 85% de su canola cruda —principalmente a la Unión Europea para abastecer su fuerte industria de biodiésel— mientras importaba el combustible ya refinado.

La nueva estrategia nacional busca romper este ciclo de dependencia procesando los recursos en suelo patrio. El origen de las materias primas para las refinerías del futuro será 100% biogénico y de origen local. Además del aceite de canola, se movilizarán unas 370.000 toneladas anuales de almidón residual de trigo (procedente de industrias de gluten lideradas por firmas como Manildra Group), entre 120 y 130 millones de litros de melaza excedente de la industria de la caña de azúcar (procesados por Wilmar Bioethanol), sebo animal de la masiva industria ganadera y aceite de cocina usado (UCO) de la gastronomía urbana.

Esta transición hacia los biocombustibles de segunda generación y los combustibles sostenibles de aviación (SAF) ya cuenta con proyectos de escala comercial con financiamiento asegurado.

Por un lado, la Refinería de Lytton en Brisbane representa la evolución de la infraestructura tradicional. Operada por la petrolera Ampol en consorcio con IFM Investors y GrainCorp, esta histórica planta petrolera recibirá 25 millones de dólares australianos del gobierno estatal bajo la figura de «Proyecto Prescrito» para agilizar sus permisos ambientales. Mediante un proceso de co-procesamiento en su hidrotratador de diésel, la planta mezclará petróleo crudo convencional con aceites vegetales, sebos y aceites usados locales. Su Fase 1 arrancará en 2028 produciendo 20 millones de litros anuales de diésel renovable, con miras a escalar hasta los 750 millones de litros para inicios de la década de 2030.

Por otro lado, el norte de Queensland alberga el Project Ulysses en Townsville, desarrollado por Jet Zero Australia junto a la tecnológica estadounidense LanzaJet y respaldado por aerolíneas como Qantas Airways y Airbus. Este proyecto ha consolidado más de 80 millones de dólares en fondos de desarrollo, apoyado de forma directa por la agencia federal ARENA. A diferencia de Lytton, Ulysses utilizará la avanzada tecnología Alcohol-to-Jet (AtJ), transformando el bioetanol derivado de los excedentes de la caña de azúcar de la región en combustible limpio. La planta proyecta producir 113 millones de litros anuales para 2029, blindando el suministro de las aerolíneas comerciales y de la Fuerza de Defensa Australiana.

El camino de Australia hacia la descarbonización demuestra que la reducción de emisiones no tiene por qué reñir con el desarrollo económico regional; al contrario, puede revitalizarlo. Al dar valor agregado al almidón de trigo sobrante, las melazas de caña y las semillas de canola en refinerías de última generación, el país no solo genera miles de empleos industriales fuera de las grandes capitales, sino que también construye un escudo de seguridad energética. Australia deja de ser un simple proveedor de materias primas crudas para convertirse en un actor estratégico y autosuficiente en la geografía global de las energías.

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