Alertan por desabastecimiento de trigo pese a una cosecha récord
La Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) encendió las alarmas sobre una situación paradójica que atraviesa el sector.
A la ya conocida baja calidad proteica del cereal para la panificación, se suma ahora una creciente dificultad para conseguir mercadería física, lo que amenaza el normal abastecimiento del mercado interno.
Un crecimiento que no refleja la realidad del campo
A pesar de que la cosecha de trigo 2025/26 alcanzó la cifra histórica de 27,9 millones de toneladas —un salto del 50% respecto al ciclo anterior—, la actividad industrial apenas muestra señales de avance.
Según datos oficiales, durante el primer cuatrimestre del ciclo comercial, la molienda totalizó 1.963.746 toneladas.
Si bien representa una mejora, el incremento es de apenas un 1,0% interanual, una cifra que queda opacada frente al volumen récord de producción obtenido en los campos.
«El crecimiento de la molienda está muy lejos de reflejar la dinámica de la cosecha», advirtió Diego Cifarelli, presidente de la FAIM. «Jamás se proyectó que, con una cosecha histórica, podríamos llegar a tener problemas de abastecimiento».
La competencia con la exportación
El nudo del conflicto radica en la velocidad de las compras. Mientras el sector exportador ha mostrado una agresividad notable, la molinería se ha quedado rezagada, en parte por la falta de lotes que cumplan con los estándares técnicos requeridos.
Comparativa de compras al 15 de abril (en millones de toneladas):
| Sector | Ciclo 2024/25 | Ciclo 2025/26 | Variación |
| Exportación | 9,66 | 14,47 | +49,8% |
| Molinería | 2,65 | 2,60 | -1,9% |
Calidad: el factor determinante
Al inicio de la campaña en diciembre pasado, el sector ya advertía sobre un problema generalizado de calidad panadera.
Sin embargo, la preocupación actual ha escalado: ya no se trata solo de encontrar «buen trigo», sino de la imposibilidad de originar mercadería frente a un mercado donde la exportación ya ha captado más de la mitad de la cosecha total.
Desde la FAIM subrayan que esta combinación de escasez de partidas aptas y dificultad de acceso al grano genera un escenario de incertidumbre para la industria, que debe garantizar la harina necesaria para el consumo de los argentinos en un año que, en los papeles, debería haber sido de abundancia absoluta.
