Duras críticas a Kicillof tras el fracaso de la licitación de la terminal de contenedores
La operadora TC2 lanzó una fuerte advertencia a través de una carta abierta, denunciando un pliego «diseñado para el fracaso» y una gestión provincial paralizada por la interna política entre el «axelismo» y La Cámpora.
El fracaso de una oportunidad histórica
El gobierno de Axel Kicillof sumó un nuevo capítulo a la crisis del Puerto de Mar del Plata. Tras años de decadencia estructural, la reciente licitación para la concesión de la terminal de contenedores resultó en un fracaso absoluto: ninguna de las tres empresas interesadas (Murchison, AgunSA y TC2) presentó ofertas, dejando el proceso desierto y el futuro del puerto en la incertidumbre.
Desde la actual operadora, Terminal de Contenedores 2 (TC2), no ocultaron su malestar. En una inusual y dura carta abierta, los directores Emilio Bustamante y Alberto Ovejero acusaron a la Provincia de diseñar requisitos imposibles de cumplir, asegurando que los pliegos «parecían diseñados para que no se haga nada».
Las claves del conflicto: Inversión sin seguridad
En el sector empresarial coinciden en que la licitación estuvo «muy mal armada». Los puntos de mayor fricción señalados por fuentes portuarias incluyen:
- Falta de exclusividad: El pliego exigía la instalación de grúas de alto costo, pero no garantizaba el uso exclusivo del muelle. «No podés instalar grúas donde un día llega un Panamax y el muelle está ocupado por dos barcos poteros», graficaron fuentes locales.
- Plazos insuficientes: Se exigían inversiones millonarias con un tiempo de concesión de apenas diez años, lo que hacía imposible el retorno de la inversión.
- Precarización jurídica: TC2 opera desde hace 20 años con permisos precarios, una inseguridad que pone en riesgo la permanencia de Maersk, la única naviera que hoy escala en la terminal cada 15 días tras la salida de la francesa CMA-CGM el año pasado.
«Los contratos a mediano y largo plazo mandan; sin seguridad jurídica, las inversiones son imposibles y los trabajadores ven cerca la posibilidad de perder su empleo», alertaron desde TC2.
Pesca vs. Carga: El modelo en disputa
La gestión del puerto, bajo la órbita de Augusto Costa (Ministro de Producción) y Juan Cruz Lucero (Subsecretario de Asuntos Portuarios), es cuestionada por su visión «monocultivo».
Según los empresarios, la Provincia prioriza exclusivamente el perfil pesquero —una actividad que consideran en declive— en lugar de apostar a un esquema multipropósito que integre la carga de exportación.
A esto se suma la denuncia por la entrega de tierras portuarias al sector inmobiliario, lo que limita físicamente cualquier expansión futura: «Un puerto que no se puede expandir no tiene futuro», sentenciaron Bustamante y Ovejero.
La interna política como freno
El factor político no es ajeno a la parálisis. El consorcio portuario, hoy manejado por Marcos Gutiérrez (La Cámpora), es visto como un rehén de la interna entre el kirchnerismo y el gobierno de Kicillof.
En Mar del Plata, la falta de unidad en el PJ local se traslada a la gestión: «Hay una mezcla de incompetencia e interna política que hace que el puerto se desangre», afirmaron voces del sector a LPO.
Ante este escenario de agotamiento del modelo provincial, los operadores miran ahora hacia la Administración General de Puertos (AGP) de la Nación con la esperanza de que intervenga, siguiendo el reciente ejemplo de Tierra del Fuego, para abrir un camino real a la inversión privada.
