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Interna en el kicillofismo

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Carlos Bianco sacude el gabinete de Kicillof y abre frentes de batalla con el «ala técnica» y el «Cuervo» Larroque

El Ministro de Gobierno protagoniza una escalada de tensiones que fractura la mesa chica del Gobernador. Disputas por cajas clave, pases de factura por el rol de Cristina Kirchner y el malestar de los ministros de «paladar negro» marcan el clima en Casa de Gobierno.

La unidad monolítica que Axel Kicillof intenta proyectar hacia afuera se agrieta en su núcleo más íntimo. Lo que comenzó como diferencias de gestión ha mutado en una «interna de la interna», con el ministro de Gobierno, Carlos «Carli» Bianco, en el ojo de la tormenta.

Sus enfrentamientos no solo alcanzan al sector político, sino que han logrado algo inusual: unificar en su contra al círculo de confianza técnica que acompaña al mandatario desde sus tiempos en la Facultad de Económicas.

La guerra por Niñez: Bianco vs. Larroque

El choque más feroz tiene como contraparte a Andrés «Cuervo» Larroque. El ministro de Desarrollo de la Comunidad, hoy distanciado de Máximo Kirchner y pieza fundamental en el armado territorial de Kicillof, resiste los embates de Bianco por el control del Organismo de Niñez y Adolescencia.

Actualmente, el área está bajo el mando de Andrea Cáceres, dirigente de Necochea vinculada a Larroque. El ajedrez político sugiere que, si Cáceres desembarca en la presidencia de Puerto Quequén (vacante tras la salida de Jimena López), Larroque buscaría nombrar allí a su hermana, la ex diputada Mariana Larroque.

Sin embargo, Bianco ha dejado claro que pretende ese territorio para su propia estructura, lo que Larroque interpreta como una declaración de guerra sobre un área sensible de su ministerio.

El rechazo del «paladar negro»

Pero los problemas de Bianco no terminan en el peronismo territorial. El denominado «ala técnica» —los funcionarios que Kicillof considera sus pares intelectuales y de mayor confianza— mantiene una relación gélida con el hombre del Clio. Este bloque está integrado por:

  • Augusto Costa (Producción)
  • Agustina Vila (Secretaría General)
  • Pablo López (Hacienda)
  • Federico Thea (Tribunal de Cuentas)

Las facturas son variadas: Vila le recrimina intentos de injerencia en el armado de apoderados del PJ; López le retacea fondos por falta de sintonía política; y Thea está convencido de que Bianco opera en las sombras para boicotear su llegada a la Suprema Corte bonaerense.

Para este grupo, Bianco sigue siendo el «dueño del auto» de la campaña 2019, pero nunca logró el estatus de par en la mesa donde se definen las políticas de fondo.

Fuego amigo y críticas a Cristina

A la tensión de pasillo se sumó el ruido mediático. En una reciente entrevista, Bianco afirmó que el peronismo está «fragmentado» y ubicó a Cristina Kirchner simplemente como «uno de los sectores» de esa división. La frase cayó como una bomba en el kirchnerismo duro.

«Durante el gobierno de Kicillof, los estatales perdieron un 34% de su salario. Por eso Bianco tiene que distraer y hablar de Cristina», lanzaron desde La Cámpora, comparando su estilo comunicacional con el de Manuel Adorni.

Incluso figuras históricas como la diputada Teresa García salieron al cruce, pidiéndole silencio en un contexto de crisis social y recordándole la situación judicial de la ex presidenta.

El desgaste con Alak

El historial de Bianco como «complicador» de cierres políticos también incluye al intendente de La Plata, Julio Alak.

El año pasado, el ministro intentó imponerse como primer candidato a diputado por la capital provincial, desafiando el esquema de unidad que Alak había diseñado.

Aunque no lo logró, la maniobra dejó una herida abierta en el vínculo entre el Gobernador y el Jefe Comunal platense.

Mientras el famoso Renault Clio sigue estacionado en los patios de la Casa de Gobierno como un recordatorio de la épica fundacional, en los despachos del primer piso crece una certeza: la convivencia con Carlos Bianco se ha vuelto un activo tóxico para un Kicillof que necesita orden interno para enfrentar la gestión y su proyección nacional.

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