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Del entusiasmo al precipicio

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Granja Tres Arroyos al borde del colapso por la apertura de importaciones

La principal procesadora de pollos del país enfrenta una crisis estructural. Tras haber defendido fervientemente el modelo de Javier Milei, su dueño, Joaquín de Grazia, lidia ahora con la amenaza de 450 nuevos despidos y una competencia insostenible con Brasil.

El impacto de la «invasión» brasileña

La industria avícola nacional ha comenzado a mostrar las grietas de un modelo que prioriza la apertura comercial sin matices.

Según confirmaron fuentes del sector a LPO, Granja Tres Arroyos atraviesa un panorama crítico debido al ingreso descontrolado de productos provenientes de Brasil.

Las cifras son contundentes:

  • Importaciones 2025: Se acercaron a las 20.000 toneladas.
  • Crecimiento: Un incremento superior al 300% en comparación con el año anterior.

Esta asimetría competitiva ha dejado a la firma local sin margen de maniobra, transformando el festejo inicial de los empresarios por el rumbo «libertario» en una lucha por la supervivencia operativa.

Ajuste y despidos en el horizonte

La crisis ya tiene fecha y número de afectados. En los pasillos de la empresa se da por hecho que en marzo se concretarán 450 despidos, sumándose al plan de ajuste que la firma inició el año pasado.

Cabe recordar que la situación financiera de la compañía ya había mostrado señales de alerta a fines de 2024, cuando De Grazia enfrentó severas dificultades para cumplir con el pago de salarios, conflicto que recién logró normalizarse en enero.

La paradoja de Joaquín de Grazia

Lo que más resuena en el ámbito político-económico es la contradicción discursiva del titular de la firma. Joaquín de Grazia fue uno de los empresarios que «festejó con bombos y platillos» la llegada de Milei, saliendo públicamente a respaldar:

  1. La reforma laboral impulsada por el Ejecutivo.
  2. El desmantelamiento de regulaciones comerciales.
  3. El esquema de libre mercado a ultranza.

«Es el caso paradigmático de un sector que pidió libertad de mercado y ahora queda acorralado por ella», señalan analistas del sector.

Hoy, ese mismo modelo que el empresario defendía como motor de progreso es el que facilita la entrada masiva de pollo brasileño, poniendo a la procesadora de pollos más grande de Argentina de cara al abismo.

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