Sturzenegger en la mira por «complicar» la reforma laboral y sumar escándalos
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, atraviesa su momento más delicado dentro del gabinete de Javier Milei.
Lo que inicialmente era admiración por «El Coloso» se ha transformado en «bronca» abierta por parte de la mesa política del Gobierno, que lo acusa de dinamitar acuerdos parlamentarios y de arrastrar la narrativa oficialista hacia polémicas de presunta corrupción y lobby empresarial.
El «fuego amigo» por la reforma laboral
La principal queja que emana de los despachos de Balcarce 50 es la introducción de artículos «de último minuto» en el proyecto de reforma laboral. Dos puntos en particular han generado cortocircuitos:
- Licencias por enfermedad: La propuesta de reducir a la mitad el pago de estas licencias, una iniciativa atribuida directamente a Sturzenegger. «Nadie se anima a decirlo en voz alta por su relación con Milei», confió un senador libertario.
- El «Artículo Galperin»: La intención de habilitar el pago de sueldos vía Mercado Pago. Esta medida no solo tensó la negociación con la oposición, sino que abrió un frente de batalla con el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y con el ministro de Economía, Luis Caputo, quien ordenó barrer ese fragmento antes de la media sanción en el Senado para evitar que los bancos pierdan liquidez para créditos.
Bajo la lupa: Contratos familiares y asesores polémicos
A la impericia política se le suman flancos éticos que golpean la narrativa «anti-casta» del Ejecutivo:
- El contrato de su esposa: La contratación directa de María Josefina Roulliet por parte de la Cancillería (bajo la órbita de Pablo Quirno) para dictar cursos de inglés al personal diplomático por 115 millones de pesos. El intento de defensa de Quirno, apelando a la «integridad» del proceso, solo avivó las críticas.
- La sombra de Lucas Llach: Pese a estar procesado por el desfalco de Vicentín (una deuda de 250 millones de dólares con el Banco Nación), Llach actúa como el segundo de facto de Sturzenegger. Fuentes oficiales aseguran que el ministro incluso intentó, sin éxito, reubicarlo en el Banco Nación.
«Sturzenegger nos enquilombó la reforma laboral. Además de los cambios de último momento, ahora nos hunden los escándalos de su entorno», reconoció un funcionario del ala política.
Lobbies y gastos bajo sospecha
La gestión del «Coloso» también es cuestionada por su «fijación» con ciertos negocios. En la Casa Rosada causa suspicacia su presión para permitir el ingreso de la vacuna contra la aftosa del laboratorio brasileño Tecnovax, enfrentándose directamente al Senasa.
Esta pelea toca fibras sensibles, ya que los actuales monopolistas del sector (Sigman y Sielecki) fueron aportantes clave de la campaña de Milei.
Finalmente, el contraste entre el discurso de austeridad y el gasto real ha generado malestar: Sturzenegger dispuso el alquiler de cuatro pisos y 24 cocheras en un edificio de Diagonal Norte por un valor de 720 millones de pesos, un gasto que la mesa política (integrada por figuras como Santiago Caputo y Lule Menem) considera difícil de explicar en tiempos de «no hay plata».
