Advierten que el plan económico se «marchita» por la estanflación
Carlos Melconian cuestionó la sostenibilidad del ajuste sin resultados tangibles en la calidad de vida de los ciudadanos.
En un giro significativo dentro del debate económico, un sector de economistas de perfil liberal ha comenzado a expresar serias dudas sobre el rumbo del actual plan económico oficial.
La principal preocupación radica en la persistencia de la estanflación —la combinación de recesión económica con alta inflación—, fenómeno que amenazaría con erosionar los cimientos del programa de estabilización.
La dura advertencia de Melconian
Una de las voces más destacadas en formular esta crítica fue Carlos Melconian, reconocido economista y ex titular del Banco Nación. Durante una reciente intervención, Melconian no anduvo con rodeos sobre el costo social de las medidas actuales.
«Si esto no termina en mejora de la calidad de vida de la gente, el sacrificio no tiene justificación», sentenció el economista, poniendo el foco en la necesidad de resultados concretos a corto plazo.
La frase subraya una tensión creciente entre la disciplina fiscal necesaria para ordenar las cuentas públicas y la tolerancia social ante una caída sostenida del consumo y el poder adquisitivo.
La estanflación como amenaza estructural
El argumento central de estos analistas es que, si bien el ordenamiento macroeconómico (reducción del déficit, freno a la emisión) es necesario, la forma en que se está implementando está profundizando la recesión sin lograr contener la inflación a un ritmo rápido.
Este escenario técnico de estanflación genera un círculo vicioso:
- Caída de actividad: Menos ventas y producción.
- Pérdida de empleo: Ajustes en los planteles laborales.
- Menor recaudación: Dificulta el sostenimiento del superávit fiscal.
Un llamado a la «recalibración»
Los economistas liberales que expresan estas posturas no buscan abandonar el rumbo del mercado, sino «recalibrar» el plan para evitar que el desgaste político y social haga insostenible el modelo antes de que logre sus objetivos.
El debate está abierto sobre si el sacrificio actual dará lugar a un crecimiento sólido o si el plan se «marchitará» bajo el peso de la realidad económica de los hogares argentinos.
