Quirno otorgó un contrato millonario a la esposa de Sturzenegger
La Cancillería, bajo la conducción de Pablo Quirno, se encuentra en el centro de la polémica tras la adjudicación directa de un contrato por casi $115 millones a la Asociación Argentina de Cultura Inglesa (AACI).
El dato que desató el conflicto es que la institución está dirigida por María Josefina Roulliet, esposa del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.
Los detalles de la contratación
El contrato, que asciende exactamente a $114.044.133, tiene como objetivo la capacitación en idioma inglés del personal del ministerio.
La adjudicación ha generado suspicacias por dos motivos principales:
- Contratación Directa: Se realizó «por debajo del radar», sin un proceso de licitación pública que garantizara la competencia.
- Idoneidad del Gasto: Resulta llamativo el destino de los fondos para enseñar inglés en un ámbito como el ISEN (Instituto del Servicio Exterior de la Nación), donde el dominio perfecto del idioma es un requisito excluyente para el ingreso de los diplomáticos.
El historial de Roulliet y el «fantasma» del nepotismo
No es la primera vez que la actividad profesional de Roulliet queda bajo la lupa por su vínculo con Sturzenegger. Su trayectoria en la función pública y áreas vinculadas incluye:
- Fondo Nacional de las Artes: Durante la gestión de Mauricio Macri (mientras su marido presidía el Banco Central), estuvo a cargo de este organismo. Debió retirarse tras el decreto anti-nepotismo de aquella época.
- Mecenazgo en CABA: Manejó programas de mecenazgo cultural en el gobierno porteño, financiando proyectos del British Art Centre.
- Relato Libertario: El caso impacta directamente en el discurso del Gobierno sobre la austeridad estatal y la lucha contra los «contratos amañados» y el uso del Estado para favorecer a familiares.
La respuesta oficial
Ante la escalada de las críticas, incluso dentro de las propias filas libertarias, el canciller Pablo Quirno salió a defender la transparencia del proceso a través de sus redes sociales:
«No hay absolutamente ninguna irregularidad sino todo lo contrario, Cancillería ha contratado a AACI desde 2018 para capacitar en idioma inglés a nuestro personal», afirmó el funcionario.
A pesar de la aclaración, el episodio deja expuesta una contradicción estética y política para un gobierno que ha hecho de la reducción del Estado y la meritocracia sus principales banderas de gestión.
