Agro, Agro

Ante la escasez de vientres…

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Héctor Huergo (Clarín)

¿Cómo estás?

Yo muy bien, y como todos esperando las lluvias. Hay mucha plata en juego, en particular en la zona núcleo, donde estamos contra reloj. Eso lo saben los mercados: la Argentina perdió algo de relevancia en Chicago, donde ahora manda Brasil. La enorme cosecha brasileña (siguen subiendo los pronósticos, ya están por encima de las 180 millones de toneladas para soja y más de 130 para maíz) provocó ayer nuevas bajas.

Pero los analistas dijeron que hubieran sido más fuertes de no mediar los temores por la cosecha argentina. Esperemos que el alivio que recibió el oeste llegue al sur de Santa Fe, este de Córdoba y la provincia de Buenos Aires. A cruzar los dedos.

Donde la cosa se pone interesante es en la ganadería. Hasta ahora, Chicago nunca fue referencia para los precios locales. Pero los últimos acontecimientos ameritan una mirada más profunda. El principal mercado para la carne argentina es por lejos China, pero los precios se manejan por un sistema de vasos comunicantes. Por eso vale la pena seguir de cerca lo que está pasando en los Estados Unidos, donde hay una escasez estructural, mientras la demanda es cada vez más firme. Contra todo lo esperado, se revirtió el temor al veganismo y ahora las proteínas animales recuperan su protagonismo.

Miremos el Chicago Mercantile Exchange. En los últimos dos meses, el precio del ganado gordo listo para faena subió un 20%. Pasó de 200 a 240 dólares las 100 libras, lo que significa 5 dólares el kilo vivo.

Y el “feeder cattle”, que es el novillito recriado que compran los feedlots para el engorde final, aumentó de 300 a 360 dólares las 100 libras. Es decir, arriba de los 7 dólares el kilo vivo. Soñado.

La escasez es, dirían los economistas, un fenómeno multicausal. El telón de fondo es la persistente sequía que viene afectando a las principales zonas de cría. Esto hizo recortar los rodeos, y sobre todo impactó en la reposición de vientres. Los altos valores de las terneras son una tentación para no retenerlas. Y aparece un factor que hasta ahora no se tenía en cuenta: el experto Brad Kooima, en una entrevista de Chip Flory en AgriTalk, dijo ayer que los ganaderos están envejeciendo y ya no tienen ganas de lidiar con las distocias, comunes en vaquillonas primerizas.

Todo un tema. Aparece una razón sociológica, vinculada con una tendencia tecnológica orientada por el mercado y la necesidad de economías de escala. Para producir más carne, la fórmula fue agrandar el tamaño de los vientres y mejorar la velocidad de crecimiento. Hay un choque entre esta tendencia y la facilidad de parto.

El otro factor es el cierre de la frontera con México, por razones sanitarias. La cuestión del gusano barrenador, endémico al sur del Rio Grande, llevó al cierre de la frontera. Los mejicanos están aprovechando la bolada para producir ellos la carne que les va a faltar a los estadounidenses, pero eso lleva tiempo. En el corto plazo lo que prevalece es la escasez de terneros para recriarse en las planicies tejanas.

Este juego de factores está desencadenando otra alternativa: el “BxD”, Beef for Dairy. Es la producción de terneros de carne a partir de vacas lecheras. En lugar de inseminar todo el rodeo con Holstein (Holando), sólo preñan las vaquillonas con el mejor semen sexado disponible. Con esto aceleran la mejora genética, ya que las vaquillonas siempre son superiores (año tras año) que las vacas adultas. Entonces no requieren destinar tantas lecheras a reposición. Las vacas remanentes reciben servicio con toros de carne.

Hay verdaderas integraciones que están conduciendo este proceso. Una de ellas es Urus, la empresa del conocido ganadero Lee Leachman, que incluso desarrolló una línea genética (“Stabilizer”) para una combinación óptima con el ganado lechero. Todo se hace en circuito cerrado: Urus compra los terneros cruza y los lleva a un feedlot gigantesco, que se acaba de terminar de construir en Nebraska, con capacidad para 150.000 novillos. Sobre pavimento, para recogida de la bosta sin contaminación con tierra, y todo a un biodigestor para generar electricidad y reciclado de nutrientes.

Dice Leachman que la calidad de esa carne cruza es excelente, ya que el Holstein aporta estructura y marmoleo, y Stabilizer brinda precocidad y conversión.

En síntesis, la solución para la falta de vientres pasa, en los Estados Unidos, por un mayor peso de faena e “inventar” vientres a partir del rodeo lechero. Para pensar…

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