Argentina a contramano de las potencias y en la senda de las economías críticas
Mientras 6 de cada 7 países registraron déficit fiscal en 2025, el Gobierno de Javier Milei celebra un saldo positivo basado en una caída histórica del gasto público y «contabilidad creativa», alejándose del modelo de desarrollo de las naciones líderes.
El mapa global del déficit
Según el monitor del FMI que releva el comportamiento de 205 economías, el déficit fiscal fue la norma y no la excepción durante 2025.
Países que el oficialismo suele señalar como modelos a seguir —Estados Unidos (7,4%), Israel (6,4%), Francia (5,4%) e Inglaterra (4,3%)— mantienen desequilibrios crónicos como herramientas de política económica.
En contraste, Argentina logró evitar la corriente deficitaria global, pero el costo ha sido sistémico. Un informe del IARAF revela una «poda» del gasto público real por habitante del 27% respecto a 2023.
Esta cifra, sumada a lo que analistas denominan la «contabilidad creativa» del ministro Luis Caputo, ha permitido exhibir números verdes que esconden una realidad social y productiva alarmante.
Superávit: ¿Garantía de prosperidad o de pobreza?
El culto a la austeridad extrema ha instalado la idea de que el superávit es el único fin de la administración pública.
Sin embargo, los datos del FMI arrojan una correlación inquietante:
- Países con «macro sana» y pobreza extrema: Un tercio de las naciones con superávit en 2025 —como Haití, Congo, Sudán, Nicaragua y Lesoto— arrastran niveles de desigualdad alarmantes pese a tener cuentas equilibradas durante años.
- El factor deuda: El superávit local es cuestionado por omitir intereses devengados. Según el exministro Hernán Lacunza, si se contabilizaran los bonos soberanos, el superávit del 0,2% se transformaría en un déficit real del 4%.
Radiografía de una economía en retroceso
La gestión de Milei ha logrado demonizar el gasto público, tildándolo de «enemigo número uno», mientras las variables fundamentales de la economía real muestran signos de agotamiento:
- Empleo y Consumo: Existen hoy 584.686 personas menos con empleo registrado. El consumo masivo (según la consultora Scentia) se desplomó un 11,9% respecto a 2023.
- Inversión: La inversión productiva cayó un 12% en comparación con el final de la gestión anterior.
- Asistencialismo: Paradójicamente, mientras se recorta en educación y salud, la ayuda social creció por encima de la inflación, superando los seis millones de planes para contener la destrucción del mercado laboral.
«Argentina no es una escoria que no puede diseñar un plan público de desarrollo. Pero, si Milei sigue avanzando, seremos uno más de ese grupo de países pobres superavitarios», advierte el análisis de la coyuntura.
El Estado debilitado y el riesgo soberano
La estrategia oficial ha descartado la eficiencia tributaria y la lucha contra la evasión en favor de la eliminación de impuestos a la riqueza.
Al mismo tiempo, la ruptura diplomática y comercial con Brasil anula la posibilidad de financiamiento regional, dejando al país «atado de pies y manos» a la voluntad de los organismos internacionales y el Tesoro de EE. UU.
El modelo actual parece orientado a debilitar la capacidad estatal de regulación para favorecer a grupos financieros y sectores extractivos.
Mientras las potencias utilizan el crédito para innovación y competitividad, Argentina utiliza el endeudamiento externo para alimentar la fuga de capitales y el pago de compromisos previos, sacrificando en el camino su infraestructura, su ciencia y su clase media.
