
La frase del fiscal Luciani, «No tengo pruebas, pero no tengo dudas», pronunciada al solicitar la condena de Cristina Fernández de Kirchner en el caso Vialidad, sentó un precedente problemático.
Ahora, esa desafortunada expresión, investida de una legalidad cuestionable, puede ser aplicada a otros actos políticos a lo largo y ancho del país.
Me permito usar esta misma lógica para referirme a la opacidad del traspaso de las cápitas del PAMI del Hospital Ferreyra a la Clínica Privada Cruz Azul. No tengo pruebas, pero no tengo dudas de que detrás de esta operación habría habido y seguiría habiendo coimas.
Fin.
