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Biocombustibles y deforestación

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La cara oculta del combustible “verde”

La expansión de monocultivos como la soja y la palma cuestiona el relato de la energía limpia. Expertos advierten que las emisiones derivadas del cambio de uso del suelo pueden duplicar las del diésel fósil.

Por: Imanol R.H.

La narrativa oficial de la transición energética presenta una escena casi perfecta: residuos orgánicos y aceite usado transformados en energía limpia mediante la economía circular.

Sin embargo, tras la etiqueta de «renovable» se esconde una ecuación incómoda. Mientras Europa eleva sus objetivos de descarbonización para el transporte, la realidad del mercado revela que no hay suficientes residuos sostenibles para cubrir la demanda, lo que está impulsando una expansión agrícola con graves costes ambientales.

El riesgo de la soja: ¿Peor que el petróleo?

El cultivo de soja se ha consolidado como uno de los mayores riesgos para la biodiversidad. Según el modelo GLOBIOM de la Unión Europea, los biocombustibles derivados de esta leguminosa pueden generar hasta el doble de emisiones que el diésel fósil.

Este fenómeno se explica mediante el Cambio Indirecto del Uso del Suelo (ILUC): la demanda de biocombustibles desplaza otros cultivos, forzando la tala de bosques y selvas para nuevas tierras agrícolas, lo que libera el carbono almacenado en el ecosistema durante décadas.

En España, este impacto es especialmente relevante:

  • Crecimiento exponencial: El uso de biodiésel de soja pasó del 0,75% en 2023 al 5,81% en 2024.
  • Liderazgo en importación: España se mantiene como el principal procesador de soja en la UE, actuando como puerta de entrada para una materia prima cuya rentabilidad depende tanto del aceite para combustible como de la harina para piensos.

El «efecto sustitución» y la sombra del fraude

Tras la eliminación progresiva del aceite de palma como materia prima prioritaria, el mercado ha buscado alternativas rápidamente. No obstante, las sospechas de fraude ensombrecen la cadena de suministro.

Diversos análisis apuntan a discrepancias en las cifras de aceite de cocina usado y residuos de palma (POME) importados del sudeste asiático. Cuando la demanda supera la capacidad real de generación de estos desechos, aumenta la tentación de etiquetar aceite virgen como «residuo» para acceder a incentivos verdes.

«Europa reduce emisiones en sus balances internos mientras externaliza impactos ambientales a terceros países», señalan las voces críticas sobre la presión en ecosistemas como el Cerrado o el Gran Chaco.

El futuro normativo: Una oportunidad crítica

El contexto geopolítico, marcado por el acuerdo UE-Mercosur, podría intensificar aún más la producción de soja. Sin embargo, el Reglamento europeo contra la deforestación aún deja fuera biomasas críticas donde la presión agrícola es intensa.

La clave del cambio reside ahora en la revisión del Reglamento Delegado (UE) 2019/807. Reforzar las salvaguardas ambientales y excluir las materias primas de alto riesgo es esencial para que la Directiva de Energías Renovables no termine financiando la deforestación que intenta combatir.

La conclusión para los expertos es clara: descarbonizar el transporte no puede limitarse a cambiar un combustible por otro; si no se cuestiona la demanda estructural y el origen de la energía, el bosque seguirá pagando el precio del surtidor.

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