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Golpe diplomático

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Tapia logra la liberación del gendarme Gallo en Venezuela y expone la parálisis del Gobierno

En un giro inesperado que profundiza la fractura entre la Casa Rosada y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), el titular de la entidad, Claudio «Chiqui» Tapia, logró lo que la diplomacia oficial no pudo: la liberación del gendarme Nahuel Gallo, detenido en Venezuela desde diciembre de 2024.

La noticia no solo representa un alivio humanitario tras 448 días de incertidumbre, sino que se traduce en una humillación política para el gobierno libertario, que mantiene una guerra abierta contra la conducción de la AFA por el manejo de los fondos y la implementación de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD).

El fútbol como puente ante el vacío diplomático

Mientras el canciller Pablo Quirno intentaba capitalizar el regreso de Gallo agradeciendo en redes sociales a los gobiernos de Italia, Estados Unidos y a la ONG Foro Penal, la realidad en la pista de aterrizaje contaba otra historia.

El gendarme abandonó territorio bolivariano en un avión privado acompañado por los dirigentes de AFA, Luciano Nakis e Isla Cáceres.

«El deporte puede ser un puente efectivo para el entendimiento y la cooperación», expresaron desde la AFA en un comunicado que agradeció directamente a la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, por su «sensibilidad».

La intervención de Tapia expone las limitaciones de la gestión de Quirno y de su predecesor, Gerardo Werthein. Debido a los condicionamientos ideológicos de la administración actual, Argentina no cuenta con embajador en Caracas, lo que dejó un vacío de interlocución que el «Chiqui» llenó a través de sus vínculos con la Federación Venezolana de Fútbol y la CONMEBOL.

Guerra a cielo abierto

Este hito diplomático ocurre en el momento de mayor tensión entre el Ejecutivo y la calle Viamonte. El Gobierno ha intensificado las denuncias por presunto desvío de fondos contra Tapia y su mano derecha, Pablo Toviggino.

La respuesta del fútbol fue un cierre de filas total: los clubes amagaron con paralizar el campeonato denunciando una «persecución política».

Los puntos clave del conflicto:

  • Falla oficial: El Gobierno denunció el caso como «desaparición forzada» pero no logró avances concretos en más de un año.
  • Gestión paralela: Tapia utilizó el «soft power» del fútbol para negociar un indulto directamente con el chavismo.
  • Silencio oficial: Cancillería omitió cualquier mención a la AFA en sus comunicados, intentando invisibilizar la gestión del dirigente.

Con este movimiento, Tapia no solo recupera a un ciudadano argentino, sino que se posiciona como un actor de peso capaz de gestionar crisis internacionales donde el Estado, por prejuicio o incapacidad, ha decidido ausentarse.

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