Milei destraba las represas de Santa Cruz y desafía la agenda de Trump contra China
En una decisión que redefine el tablero geopolítico regional, el gobierno de Javier Milei dio luz verde a la firma de la Adenda 12, el instrumento legal que reactiva las represas de Santa Cruz.
Esta obra, considerada la más emblemática del kirchnerismo y el mayor proyecto de infraestructura financiado por China fuera de sus fronteras, se encontraba paralizada por años de tensiones financieras y presiones externas.
La medida implica la inmediata liberación de USD 250 millones por parte de la potencia asiática, pero dispara una alerta roja en Washington.
El factor Casa Blanca: Tensión con la era Trump
La decisión de Milei ocurre en un momento de extrema sensibilidad diplomática. Mientras el presidente argentino busca un alineamiento personal con Donald Trump, el mandatario estadounidense centró su reciente discurso del Estado de la Unión en reducir la influencia global de China.
- La ofensiva de Marco Rubio: El Secretario de Estado de EE. UU. inició una gira por el Caribe con el objetivo explícito de minar la presencia china en la región.
- Antecedentes: Incluso la gestión de Alberto Fernández llegó a frenar el proyecto ante las presiones de la administración Biden, confirmando que el rechazo a las represas es una política de Estado para el Norte, sin distinción de partidos.
Los detalles de la Adenda 12
El nuevo acuerdo busca cerrar un ciclo de parálisis y reordenar las condiciones del megaproyecto. Los puntos clave incluyen:
- Reconocimiento de costos: Se validan los sobrecostos generados por desplazamientos geológicos del terreno.
- Compensación económica: Se acordó un pago cercano a los USD 250 millones a favor de la UTE constructora (integrada por la china Gezhouba y las locales Eiling e Hidrocuyo) por gastos acumulados durante la detención de las obras.
- Continuidad societaria: Pese a los rumores sobre una salida de los socios argentinos para dejar el proyecto bajo control 100% chino, fuentes oficiales aclaran que el memorando actual no obliga a cambios inmediatos, aunque permite ajustes internos durante 2026.
«No existe una cláusula automática que obligue a la salida de empresas argentinas ni está previsto el ingreso de nuevos socios», confirmaron fuentes cercanas a la negociación.
Un equilibrio de alto riesgo
Para Beijing, las represas son su buque insignia en el exterior. Para Argentina, representan una fuente de financiamiento vital en un contexto de sequía de divisas.
Sin embargo, para Milei, el desafío será gestionar la contradicción: financiar su gestión con capitales chinos mientras intenta sostener una alianza carnal con un Washington decidido a expulsar a la potencia asiática del hemisferio.
