El proyecto presentado por el bloque de concejales de La Libertad Avanza en Necochea para asistir al Servicio de Asistencia al Suicida (SAS) abre un debate necesario, pero no por las razones que ellos suponen.
Lo que se presenta como un gesto de sensibilidad social termina exponiendo una contradicción política insalvable.
La paradoja del recurso ajeno
Resulta, cuanto menos, paradójico que los representantes locales de un Gobierno nacional que ha hecho del «motosierra» su bandera, hoy le exijan al Municipio —con recursos siempre escasos— que ceda espacios físicos y logística.
- El ajuste en cifras: Mientras piden una oficina en Necochea, el Ejecutivo nacional ha desfinanciado hospitales de referencia como el Garrahan, recortado programas de discapacidad y paralizado la compra de insumos básicos.
- La ausencia de gestión: No se ha visto la misma energía para gestionar el envío de ambulancias o refuerzos sanitarios que Nación ha retaceado sistemáticamente a nuestra ciudad.
De la política pública a la rifa vecinal
Quizás el punto más polémico sea la propuesta de habilitar rifas y bonos contribución. Es la síntesis perfecta de su ideología: el retiro del Estado de sus funciones esenciales para trasladar la carga a la solidaridad del vecino.
«Se desmantelan las redes de contención profesional desde arriba, para proponer la beneficencia voluntaria desde abajo».
Una puesta en escena peligrosa
La salud mental, y específicamente la prevención del suicidio, es un tema demasiado sensible para ser utilizado como maquillaje político. No se puede reclamar compromiso local mientras se aplaude el desfinanciamiento de las partidas de salud mental a nivel nacional.
La pregunta que queda flotando en el Concejo Deliberante es inevitable: ¿Con qué autoridad moral se pide al Municipio lo que su propio espacio le quita a la Provincia y a la Nación?
Conclusión
Antes de proponer gestos simbólicos de tres horas semanales, los concejales libertarios deberían interceder ante su propia administración para que la salud pública deje de ser una variable de ajuste. Sin presupuesto no hay prevención, y sin coherencia solo queda el oportunismo.
