Arranca la Conferencia de Seguridad de Múnich 2026
Bajo una atmósfera de máxima tensión diplomática, la capital bávara se convierte desde hoy en el epicentro del debate geopolítico global.
La Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), que celebra su edición de 2026 del 13 al 15 de febrero, reúne a más de 60 jefes de Estado y 450 representantes de la política y la industria en un momento que el propio presidente del foro, Wolfgang Ischinger, califica de crítico.
Una era de «política de demolición»
El informe anual de la MSC, que sirve de hoja de ruta para las deliberaciones, lanza un diagnóstico sombrío: el mundo ha abandonado las reformas graduales para entrar en una fase de «política de bola de demolición».
Según el documento, el orden internacional establecido tras 1945 no solo está en crisis, sino en vías de desmantelamiento activo.
El informe señala a Estados Unidos como el principal impulsor de este cambio de rumbo. Washington, tradicional arquitecto del sistema multilateral, cuestiona ahora los pilares del comercio basado en normas y el valor de las organizaciones internacionales, dejando a Europa en una posición de vulnerabilidad inédita.
Protagonistas y fricciones transatlánticas
La delegación alemana está encabezada por el canciller Friedrich Merz, quien en el pasado ha mantenido posturas críticas frente a la nueva dirección de la política exterior estadounidense.
Junto a él, figuras como Mark Rutte (OTAN) y Christine Lagarde (BCE) intentarán descifrar el futuro de una alianza transatlántica cada vez más frágil.
Por parte de EE. UU., la presencia es notable pero marcada por ausencias estratégicas:
- Marco Rubio: El Secretario de Estado lidera una «amplia delegación».
- JD Vance: Su participación fue cancelada tras la polémica generada por su discurso del año pasado, tildado de «ajuste de cuentas» con los aliados europeos.
- Alexandria Ocasio-Cortez: La presencia de la congresista demócrata añade un matiz doméstico clave, ante los rumores de su posible candidatura presidencial para 2028.
El choque por el gasto militar
La tensión ya se ha hecho evidente antes del primer panel. El embajador de EE. UU. ante la OTAN, Matthew Whitaker, rechazó tajantemente que su país quiera socavar la alianza.
Sin embargo, lanzó una advertencia clara: los aliados europeos deben cumplir con los nuevos objetivos de gasto de la OTAN, que ascienden al 5% del PIB.
«Estamos intentando reforzar la OTAN, no retirarla, sino dejar que funcione como una alianza de 32 aliados capaces», reiteró Whitaker, presionando a una Europa que busca desesperadamente un equilibrio entre la dependencia de Washington y su propia autonomía estratégica.
Crisis de confianza y auge de la polarización
Más allá de las fronteras, el informe de la MSC advierte sobre una «pérdida de confianza» en los sistemas democráticos occidentales.
La percepción de una burocracia lenta y reformas ineficaces está empujando a las sociedades hacia actores políticos que prometen disrupción y confrontación en lugar de consenso.
Este clima se refleja en la propia lista de invitados: por primera vez, tres políticos del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), entre ellos Rüdiger Lucassen, asistirán al foro, una decisión defendida por Ischinger bajo el principio de inclusión política mientras la formación sea legal.
Un nuevo tablero global
La conferencia no solo mira al Atlántico. La sombra de la guerra en Ucrania y la creciente influencia de China en el Indo-Pacífico obligan a los gobiernos a buscar nuevas asociaciones tecnológicas y comerciales menos dependientes de las superpotencias tradicionales.
La conclusión del encuentro parece clara antes de empezar: en la era de la «demolición», el orden internacional no se mantendrá por inercia.
Los Estados que deseen preservarlo deberán asumir una responsabilidad militar y económica mucho mayor que en las últimas ocho décadas.
