Las tres decisiones de Milei que paralizaron la respuesta ante los incendios
El desfinanciamiento histórico de Parques Nacionales, el abandono de un proyecto tecnológico avanzado y el negacionismo climático del Ejecutivo han dejado a la región sin herramientas frente al fuego, que ya arrasó 35.000 hectáreas.
La Patagonia argentina enfrenta una tragedia ambiental de magnitudes catastróficas. Con el Parque Nacional Los Alerces intervenido y el fuego avanzando sin control, la mirada se posa sobre la Casa Rosada.
No es solo el clima: tres decisiones estratégicas de la gestión de Javier Milei han erosionado la capacidad de prevención y respuesta, agravando un escenario que ya suma miles de hectáreas calcinadas.
1. Desfinanciamiento y gestión sin experiencia
El presupuesto para Parques Nacionales ha sufrido una poda drástica. En 2025, el recorte fue del 68,9% en términos reales respecto a 2023.
Para 2026, el panorama es terminal: un aumento nominal del 0,08% se traduce en una caída real del 28,5%, dejando al organismo con apenas 111.459 millones de pesos para custodiar todo el territorio nacional.
A la falta de fondos se suma la crisis de idoneidad. Al frente de la institución se encuentra Sergio Martín Álvarez, un arquitecto proveniente de la administración ferroviaria sin antecedentes en conservación.
Álvarez, quien asumió ad honorem, no solo aceptó el ajuste sin objeciones, sino que avaló la disolución del Fideicomiso del Manejo del Fuego, cuyos recursos pasaron a la órbita del Ministerio de Seguridad, hoy bajo el mando de Patricia Bullrich.
La negligencia ya tiene consecuencias judiciales: cámaras empresarias exigen su renuncia y pobladores locales han denunciado penalmente a los funcionarios de Los Alerces por enviar apenas 30 brigadistas y descartar personal especializado ante focos que fueron detectados con demora.
2. El abandono del Comando Unificado e INVAP
Una de las pérdidas más sensibles para la región fue la desactivación del Comando Unificado para combatir incendios forestales.
El proyecto, que involucraba a Río Negro, Neuquén y Chubut, se encontraba en un 80% de ejecución al inicio de la gestión libertaria.
Este plan contemplaba tecnología de punta desarrollada por INVAP, incluyendo:
- Cámaras de detección temprana de focos.
- Un avión observador con tecnología infrarroja.
- Maquinaria vial y drones policiales de monitoreo.
Al discontinuar los fondos nacionales, las provincias intentaron sostener el proyecto con recursos propios, pero la falta de financiamiento central impidió que el sistema estuviera operativo para esta temporada, dejando a los brigadistas ciegos ante el inicio de los incendios en diciembre.
3. El factor ideológico: Negacionismo climático
La tercera decisión es de carácter doctrinario. Javier Milei ha mantenido una postura de escepticismo frente al cambio climático, posición que ratificó en foros internacionales como Davos.
Sin embargo, la realidad territorial dice lo contrario: según el INTA, las precipitaciones en las altas cumbres patagónicas han caído entre un 30% y un 40%.
Este déficit hídrico, que arrastra 15 años, ha convertido al sotobosque en un polvorín seco. Al desconocer el fenómeno climático como una emergencia de Estado, el gobierno ha ignorado la necesidad de políticas de prevención adaptadas a una región que se está secando. Sin previsión oficial, el fuego encontró el escenario perfecto para su expansión.
La reacción política
Ante la magnitud del desastre, los gobernadores de la Patagonia han convocado a una cumbre de urgencia. El objetivo es unánime: exigir a Javier Milei que declare la emergencia nacional por los incendios.
Mientras tanto, en Chubut, las 35.000 hectáreas quemadas son el mudo testigo de un Estado que decidió retirarse justo antes de que llegara el fuego.
