
¿Cómo estás?
Yo bien, arrancando un año muy promisorio en todo sentido. Para el agro y en consecuencia para el conjunto de la sociedad, porque vamos juntos. Quería dedicarle esta columna a lo que se viene: un cosechón y un momento excepcional para las proteínas animales. Pero anoche se me cruzó una nota del ex jefe de trading de Cargill en la región, donde relató su experiencia en Venezuela. Me corrió un frío por la espalda. Lo cerca que estuvimos del desastre.
Jeff Kazin, voy a espoilearte.
Recuerda Jeff que Cargill era/es el principal productor de ingredientes básicos esenciales como harina, pastas, aceite vegetal y arroz en Venezuela. “No digo que esté de acuerdo con detener al dictador, pero sí presencié en primera fila el daño que una cleptocracia causó a personas inocentes”. Y pasa revista punto por punto.
1. El gobierno se apoderó de nuestra planta de «arroz diminuto» a punta de pistola porque estábamos «explotando» a los pobres del país. El gobierno nunca pudo operar la planta. Nunca volvió a funcionar. Años después fue devuelta sin equipo.
2. Hay miles de generales en el ejército. Cada uno recibe una porción de la economía para saquear. El gran número de generales dificultó la organización de un golpe de Estado contra el régimen.
3. El gobierno abrió tiendas de comestibles y vendió productos básicos a un precio inferior al que nosotros le vendíamos. En teoría, usaron el dinero del petróleo para bajar los precios de los comestibles. Nuestros supermercados habituales se vieron obligados a cerrar. Cuando el gobierno exigió que les vendiéramos productos a un precio inferior, simplemente tuvimos que cerrar. La población se volvió cada vez más dependiente de las ayudas del gobierno. (PD: Esta es la propuesta del alcalde de la ciudad de Nueva York).
4. Dólares: Necesitábamos dólares para comprar materias primas como trigo en lugares como Estados Unidos y Canadá. El gobierno nos asignaba periódicamente dólares que solo podían gastarse en materias primas y transporte. Finalmente, solo las empresas locales que podían y querían pagar sobornos conseguían dólares. Varias instalaciones cerraron por falta de materia prima. (Nota al pié: ¿recuerda el final del gobierno de Alberto Fernández con su ministro de economía Sergio Massa? Esto está estallando en la Argentina).
5. A mis empleados les gustaba trabajar en Cargill. La oficina era un complejo militar con acceso a gimnasio, internet de alta velocidad, comunicaciones globales y una caja semanal de productos básicos. Cargill ofrecía un entorno seguro, aunque solo fuera durante el horario laboral.
6. Los empleados se volvieron muy cercanos entre sí dentro del edificio. Salir a la calle con tanta gente desesperada no era recomendable.
7. Necesitaba pallets madera para los alimentos. Intentamos exportarlos para intercambiarlos por grano. Nos negamos a pagar los sobornos necesarios para exportarlos.
8. Una vez intenté establecer una cadena de suministro de circuito cerrado desde la siembra de trigo hasta el molino harinero. Vinieron y robaron toda la semilla de trigo para la alimentación. Cuando intentamos enviar semillas de trigo en contenedores a través de donantes estadounidenses, no había forma de sacarlas del puerto sin que nos las robaran.
9. Ganadería: Nuestro negocio de forrajes se desplomó por completo. Incluso criando un cerdo, no se podía evitar que lo robaran. La gente armada pasaba hambre.
10. Empleados: Al final, mi equipo altamente cualificado, junto con otras personas con formación académica, decidió irse. Cargill solía encontrarles trabajo en otros países latinoamericanos. El régimen estaba encantado de ver a los empleados con formación abandonar el país. Ofrecerles empleos estables y de alta calidad tras su huida sigue siendo una de las mejores cosas que he hecho en mi carrera.
Jeff Wazin finaliza su nota entrando en la dramática coyuntura que atraviesa Venezuela:
“En mi opinión, el primer gasto debe hacerse ya, y debe ser en alimentos. Estados Unidos ya está en contra de su reloj. Al régimen actual no le importa si mata de hambre a la población. La orgía de robos se acelerará si creen que sus días están contados. Venezuela debería ser un cliente excepcional de los productos agrícolas estadounidenses: arroz, trigo panificable, aceite vegetal, etc. Alimentar a la gente primero”.
Alimentar a la gente primero. Es imperativo sumarse a este pensamiento y esta acción. La diplomacia argentina debe ser no solo declarativa, sino facilitadora de las soluciones. Estar atentos.
