La provincia de Buenos Aires alcanzó un récord histórico en la reducción de la mortalidad infantil.
Según el ministro de Salud, Nicolás Kreplak, en 2023 la tasa de mortalidad infantil bajó a 7,6 fallecidos por cada 1.000 nacidos vivos, lo que representa un descenso significativo en comparación con los 9,1 fallecidos por cada 1.000 nacidos en 2019.
La mortalidad infantil es un indicador sanitario integral que incluye factores de desarrollo social como la vivienda, el acceso a la salud y la alimentación.
Kreplak atribuyó este logro a la implementación del Plan Quinquenal Bonaerense, que incluyó mejoras en las redes de derivación perinatal y pediátrica, la vuelta del programa Qunita y aumento de las terapias intensivas neonatales y pediátricas.
A nivel nacional, Argentina también alcanzó un récord histórico en la reducción de la mortalidad infantil en 2021, con una tasa de 8 fallecidos por cada 1.000 nacidos vivos, lo que representa una baja del 6% en comparación con 2020.