Sharing is caring!

Desde hace 46 años cada 5 de junio es la fecha elegida por la ONU para celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente, con el objetivo de concienciar al mundo entero de lo importante que resulta para todos los seres que habitan la Tierra.

Los seres humanos vivimos inmersos en el medio ambiente que nos rodea y éste está integrado no solo por elementos biológicos como los animales o las aguas, sino también por una serie de componentes físicos ((mareas, fenómenos meteorológicos, climas, etc.).

Dado que todos interactúan e influyen unos sobre los otros, es obvio que para coexistir es imprescindible que haya un equilibrio.

¿La destrucción del medio ambiente es imparable?

El medio ambiente en todo el mundo está siendo víctima de ataques directos e indirectos, que mayoritariamente se deben a las acciones antropogénicas y sus consecuencias son como poco nefastas.

Estos afectan a la fauna y a la flora, pero también a los suelos, las aguas superficiales y subterráneas y el aire de los ecosistemas

Es tan grave la situación, que hay daños que son ya irreparables como es la extinción de miles de especies de plantas y animales: También los hay que resultan tan graves que es casi imposible pensar en revertir los perjuicios ocasionados, porque las inversiones económicas para ello son impensables, como es el caso de la contaminación por lindano en España.

Pero hay otros aspectos de la situación medioambiental que la actual pandemia por COVID19 ha dejado en evidencia y es que hay muchos problemas que tiene solución, como la contaminación ambiental producida por el transporte, la convivencia con otras especies a las que se ha apartado de sus hábitats naturales o la polución de las aguas.

¿Hay esperanzas para el medio ambiente?

No hay ninguna duda de que gracias al confinamiento se ha demostrado que un cambio radical en la vida de los seres humanos no solo es posible, sino que es imperioso. Al disminuir el nivel de polución del ambiente se han recuperado los cielos azules en las ciudades y se ha podido respirar aire puro, en sitios en los que días atrás era impensable salir a la calle sin cubre bocas.

El cambio hacia una matriz energética no contamínate como son las energías renovables y hacia los vehículos y coches eléctricos, a día de hoy no es solo una buena idea sino una necesidad. De igual manera hace falta implementar medidas concretas, para evitar volver a alcanzar los niveles de polución anteriores a la pandemia.

Biodiversidad y medio ambiente

Para el año 2020 el tema principal a ser abordado el Día Mundial del medio ambiente es la biodiversidad. Este tema se ha elegido por varias razones: resulta tan alarmante la disminución de ciertas especies como la proliferación incontrolada y dañina de otras y este desequilibrio tiene una relación directa con la aparición de enfermedades del tipo zoonóticas.

En lo que vamos del año, además de la pandemia que asola a la población mundial por el coronavirus, no debemos olvidar que la Tierra soportó la invasión de langostas de los países del Cuerno de África y los terribles incendios que asolaron Brasil, California y especialmente Australia, donde murieron miles de especies autóctonas, muchas de ellas endémicas.

El estado de confinamiento por la pandemia de COVID19 dejó muy claro que la relación que existe entre los ecosistemas circundantes y el ser humano es fuerte e inextricable y que cuando es positiva les favorece a ambos, pero de lo contrario, cuando resulta destructiva puede acabar con especies enteras, incluidos los humanos.

La naturaleza es la que le provee a todos los seres vivos que pueblan esta mota de polvo celeste que flota en el Universo y a la que llamamos Tierra, de las posibilidades para que sobrevivan y se reproduzcan. Los que respiramos oxigeno le debemos su producción a las plantas marinas (que puede

Biodiversidad y enfermedades

La biodiversidad es la base de toda la vida, tanto la terrestre como la acuática. La salud del ser humano depende en gran medida de los alimentos que esta le provea, de la calidad del agua y del aire, es una excelente fuente de medicinas y medicamentos y de por sí es mitigadora natural de los cambios climáticos, dado que siempre tiende hacia el equilibrio.

El ser humano agrede a la naturaleza de mil maneras: deforestando bosques, montes y selvas, prefiriendo la agricultura intensiva a la ecológica, destruyendo hábitats de miles de especies silvestres, contaminado las fuentes de agua, polucionando el aire de las ciudades o agravando los cambios del clima, generando un fenómeno llamado Calentamiento Global.

La biodiversidad se está perdiendo a pasos agigantados y la aparición del nuevo coronavirus COVID 19 no ha hecho más que reforzar las evidencias que ya poseían los científicos, de que cuantas más especies se pierdan y se acoten los animales salvajes, mayores serán las posibilidades de que surjan nuevas enfermedades de carácter zoonótico.

Se calcula que el 75% de las nuevas enfermedades, llamadas emergentes son transmitidas al ser humano por los animales. Al disminuir la cantidad de especies, las posibilidades de que las patologías lleguen al ser humano aumentan significativamente, por lo que preservar la biodiversidad y cuidar de la salud de la naturaleza es cuidar la de los humanos también.