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Detrás del asunto, firmas como Novartis, Clínica Mayo, Bio Transplant o el Programa de Tecnología Avanzada del Departamento de Comercio de Bush. Estamos en manos de unos auténticos chapuceros y psicópatas peligrosísimos.

Pedro Burruezo nos recuerda en este artículo que, en octubre de 2001, hace casi 20 años, “The Ecologist” (en su edición española) publicaba un artículo de Alix Fano (directora de la Campaña para los Transplantes Responsables) en el que la autora criticaba la labor de los ingenieros genéticos en los laboratorios, siempre al servicio de grandes compañías farmacéuticas y afines, en torno al tema de los xenotransplantes: en este caso, transplantes de órganos de cerdos a primates con el objetivo de poder crear un reservorio y una tecnología de transplantes con que dar salida al fructífero e hipotético negocio futuro… de sustituir órganos dañados humanos por hígados, corazones o riñones de puercos.

La historia está llena de trapos socios, errores, descuidos, peligros, chapuzas médicas, informes secuestrados, análisis erróneos, filtraciones falsas a la prensa… La autora ya alertaba, en su día, de la posibilidad de que virus específicamente animales saltaran a los humanos en vistas de la ineficacia y falta de escrúpulos de muchos científicos y de las no siempre condiciones ideales que reinan en los laboratorios.

La revista ‘The Ecologist’ ya aviso hace 20 años de posibles pandemias
Adjunto el artículo en cuestión, que hemos recuperado del baúl de los recuerdos, porque no tiene desperdicio. Fue el querido Alberto Pérez quién me recordó este texto. Podría ser la idea a partir de la cual crear el guión de una película de ciencia ficción que acabara en una distopía social global. Pero la realidad es más cruda todavía.

Como explica con notable lucidez Alix Fano, lo que ocurre en los laboratorios en los que se investiga sobre xenotransplantes es una auténtica chapuza de consecuencias colosales. Y nadie habla sobre ello.

Los medios de comunicación, en particular los generalistas y los audiovisuales, nos quieren hacer creer que la clase científica lo tiene todo controlado. “Especialistas sanitarios”… En la publicidad, cuando aparece alguien con bata blanca, es para infundir más respeto y seguridad al consumidor.

Pero todo esto está muy lejos de la realidad. Ni la ciencia es neutral. Ni los científicos son dioses. Ni está todo bajo control. Ni nada parecido. Las grandes compañías son las que financian las investigaciones, pagan a los científicos, manipulan informaciones, compran a las revistas científicas, sobornan a las universidades (que hace mucho que ya no son lo que eran…).

Vivimos en un caos regido por el afán de poder y el afán de lucro. Y los experimentos que se llevan a cabo en los laboratorios, ya sea para garantizar la seguridad y la viabilidad de los xenotransplantes o de cualquier otra cosa, no son seguros y los peligros no pueden ser confinados. ¿Es el coronavirus el resultado de un experimento biotecnológico entre especies que se ha ido de las manos? Pudiera ser así.

Probablemente, no lo sepamos nunca. Lo que sí es cierto es que los laboratorios incumplen toda lógica, todo sentido común y toda seguridad. Y están en manos de personas a las que llamarlas así es un eufemismo. Y el pato lo pagamos todos.

Y todo ello ocurre con la complicidad de instituciones públicas que miran hacia otro lado o, lo que es peor, que legislan a favor de investigaciones que son alta mente peligrosas y cuyas consecuencias pueden ser devastadoras, no ya para un río, un ecosistema o una biorregión, que ya sería horrible, sino para la Humanidad y el planeta entero.

Pero eso no es todo. ¿De verdad necesitamos que alguien investigue sobre la posibilidad de colocar hígados de cerdo en humanos? ¿No hay otras alternativas? Esto atenta contra lo más esencial y, por si eso fuera poco, ¿qué pasa con todos los primates que han sido sacrificados, expuestos a un sufrimiento inverosímil y extraordinariamente cruel, en laboratorios donde se juega con la vida y la muerte de una forma espantosa? Detrás de todo este asunto, como muy bien señala la autora del excelente texto, hay empresas y personas con nombres y apellidos.

Personas, empresas y estados que no trabajan por el bien común y que filtran informaciones a la prensa totalmente falsas. Ellos sí son creadores de “fakes”. Los que tengáis tiempo y ganas podéis leer este texto, publicado hace 20 años, totalmente esclarecedor sobre una de las hipótesis más certeras sobre cómo los virus animales están saltando a los humanos.

A eso habría que añadir la destrucción de los hábitats de los primates, la ingesta masiva de proteína animal de especies totalmente indebidas para la alimentación humana, y yo qué sé cuántas cosas más…

Fuente: Vida Sana

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