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EPA/TOM RUSSO

Al menos 29 personas murieron y otras 50 resultaron heridas en dos tiroteos que se produjeron en Estados Unidos con menos de 13 horas de diferencia, primero en Texas y este domingo en Ohio.

En el marco de la campaña electoral se reaviva el debate sobre la tenencia de armas de fuego y sobre la retórica «incendiaria» del presidente del país, Donald Trump, con tintes racistas y xenófobos.
   

Sobre el ataque del pasado sábado en El Paso, cerca de la frontera con México, la policía ya tiene una pista relacionada con el supremacismo blanco: habría sido una respuesta «contra la invasión hispana en Texas». Sin embargo, todavía no están claros los motivos sobre el tiroteo de este domingo en Dayton, Ohio, donde 9 personas murieron y el atacante fue abatido por la policía.
   

El ataque tuvo lugar poco después de la medianoche del sábado en esa ciudad de alrededor de 140 mil habitantes, ubicada en el corazón del Medio Oeste estadounidense, cuando un hombre armado sembró el pánico en un animado barrio nocturno, cerca del bar Ned Peppers.

«En menos de un minuto los primeros policías que llegaron al lugar lo abatieron», relató la alcaldesa de la ciudad, Nan Whaley. Los agentes llegaron de inmediato ya que se encontraban realizando patrullajes por la zona.

«Si no hubiesen estado allí podríamos haber tenido centenares de víctimas», agregó. En efecto, en menos de un minuto perdieron la vida nueve personas, entre ellas, la hermana del atacante, mientras otras 27 resultaron heridas.

Los investigadores identificaron al tirador como Connors Betts, un joven blanco de 24 años, residente en Bellbrook, a unos 40 kilómetros al sur de Dayton.

La cadena CBS informó hoy que el hombre no tenía antecedentes penales. Ahora se investiga su vida y sus cuentas en las redes sociales para comprender el motivo del ataque.

Entró en acción, usando un chaleco antibalas y empuñando un rifle automático de asalto, además de muchas municiones calibre 223, usadas a menudo para el arma Ar-15, con la que se realizan ataques masivos.
   

Menos de 13 horas antes, un hecho similar tuvo lugar en un supermercado Walmart dentro del centro comercial Cielo Vista de El Paso, la ciudad del candidato presidencial demócrata Beto O’Rourke, cerca del confín con México que tanto obsesiona a Trump y donde también hay un centro de detención de migrantes.

El saldo del tiroteo fue de 20 muertos, entre ellos algunos niños, y 26 heridos (3 mexicanos). En su mayoría, eran hispanos.

El hecho se produjo el sábado por la mañana y se extendió durante casi una hora, cuando Patrick Crusius, un joven blanco de 21 años -que vive junto a sus padres en Allen, a media hora de Dallas y a más de 9 horas de la ciudad del tiroteo- abrió fuego y cometió una masacre.

No está claro si Crusius tiene alguna conexión con la zona de El Paso. La fiscalía texana anunció que solicitará la pena de muerte para el joven y que la masacre será caratulada como «terrorismo doméstico y crimen de odio».

Los investigadores sospechan que es el autor de un manifiesto racista y supremacista -no firmado- que se publicó en Internet unos 20 minutos antes del tiroteo.

«Este ataque es una respuesta a la invasión hispana de Texas», escribe el autor, quien afirma que apoya al atacante de las mezquitas de Christchurch (Brenton Tarrant) y su manifiesto, basado en la teoría supremacista blanca de la «Gran Sustitución», promovida por el escritor francés Renaud Camus.

Según Camus, la élite del Viejo Continente están trabajando para reemplazar a los europeos por inmigrantes procedentes de Medio Oriente y del norte de Africa.

En el documento, publicado en el foro 8Chan, el mismo utilizado por Tarrant, se habla en detalle de un plan para dividir a Estados Unidos en territorios en base a la raza y se advierte que los blancos serán reemplazados por extranjeros.

«Si podemos desembarazarnos de bastantes personas, entonces nuestro modo de vivir puede ser más sostenible», se lee.

Las redes sociales de Crusius, en cambio, incluyen «retuits» de Trump, algunos posteos sobre el muro en la frontera con México y ataques al candidato presidencial Bernie Sanders y a la vocera de la Cámara de Diputados, Nancy Pelosi.

Todos estos indicios ponen en aprietos al mandatario estadounidense, quien se apuró a aclarar en Twitter que condena los crímenes de odio.

Por ahora, se limitó a escribir que «Dios bendiga a la gente de El Paso y de Dayton».

En tanto, los candidatos presidenciales demócratas lo atacan, y a los republicanos, que en el Senado frenan la aprobación de una ley para reforzar los controles de los antecedentes de personas que compren armas.(ANSA).

ahorainfo.com.arInternacionalesEPA/TOM RUSSO Al menos 29 personas murieron y otras 50 resultaron heridas en dos tiroteos que se produjeron en Estados Unidos con menos de 13 horas de diferencia, primero en Texas y este domingo en Ohio. En el marco de la campaña electoral se reaviva el debate sobre la tenencia...Desde Necochea al mundo