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Tras casi medio siglo de funcionamiento intensivo, el Estado de bienestar cambia de nombre en Holanda y pasa a llamarse “sociedad participativa”.

El paso entraña recortes presupuestarios y grandes cambios para la ciudadanía. Desde el pasado 1 de enero, la ayuda a los ancianos y las personas dependientes, incluidos los niños discapacitados, se convierte en una “obligación moral” para familias, amigos y vecinos. El incumplimiento de este nuevo deber no está penalizado, al menos por el momento. Seguir leyendo…