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Algunos datos preliminares – El COI y los actores nacionales. El Comité Olímpico Internacional (COI) no es lo que Pierre de Coubertin pensó en la época de su fundación. Ha mutado a una gran (si no la mayor) organización multinacional de eventos deportivos que da preeminencia a los grandes negocios en detrimento del espíritu olímpico.

Si observamos algunas de las reglas originales podemos ver claramente cómo se han perdido los valores y los objetivos que hicieron nacer una de las más grandes organizaciones deportivas.

No se permitía participar a los atletas en más de un Juego olímpico, esta regla permitía que surgieran nuevos valores alentados por la conquista de una medalla y se pensaba que con una sola, el atleta, habría logrado ya el premio a su esfuerzo.

No se permitía la participación de deportistas profesionales, justamente porque el reconocimiento fundamental era al esfuerzo que demanda la preparación de un hombre integral, con trabajo, estudios y familia, y no a alguien dedicado exclusivamente a la práctica deportiva. Este principio permitía la participación de un gran espectro de jóvenes que desde distintos niveles sociales accedían a una competencia de carácter mundial. Hoy no sólo pueden participar los profesionales sino que se les paga para que concurran a las competencias olímpicas, tratando de conseguir las mejores figuras para ese espectáculo tan rentable y tan bien montado.

El estímulo farmacéutico (drogas) estaba terminantemente prohibido, pero no vacilaron en exceptuar al “Dream Team” de básquet en Barcelona, de los estrictos controles antidoping. Cumpliendo con las exigencias de las cadenas televisivas que retransmitirían el evento a todo el mundo (con su consecuente recaudación multimillonaria por derechos televisivos) no se podían permitir su ausencia.

De todo el dinero recaudado (que alcanza cifras astronómicas) poco o nada ha llegado a nuestro país, pues se supone que debería ser repartido entre los comités olímpicos Nacionales. Lo poco que llega se gasta en viajes de dirigentes que, en el protocolo, han alcanzado nivel presidencial o en vanos cursos destinados a enseñar el “espíritu olímpico”, espíritu que cuando se lo compara con la realidad está separado por una gran distancia.

El Sr. Werthein, que ha asumido en la sucursal que tiene el organismo internacional en la Argentina, el Comité Olímpico Argentino (COA), independizado de un Organismo Nacional como la CAD-COA, recién durante la Dictadura Militar de 1976, ha contado con la anuencia de nuestro Secretario de Deportes de la Nación para la elaboración y presentación de este proyecto.

La mayoría de la gente pensó que, al asumir este empresario millonario, el deporte  olímpico se beneficiaría con el ejemplo del Barón de Coubertin “que gastó la casi totalidad de su fortuna en servicio del olimpismo”, pero se equivocó, lo primero que hizo el Presidente del COA fue  presentar este “Proyecto” para que el pueblo argentino, a través de impuestos ponga el dinero y que este pase a través de las empresas telefónicas (él es dueño de una).

El Sr. Morresi, que tan llamativamente callado estuvo cuando el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se enfrentó a los monopolios multimediáticos, primero en un tema de su específica incumbencia como la eliminación del monopolio del fútbol televisado, y luego en «la madre de todas las batallas» por la democratización de los medios de comunicación de nuestro país, donde entre otras cosas se da a las instituciones deportivas la posibilidad directa de promocionar su deporte y de participar de los beneficios que hasta ahora usufructuaban sólo algunos grupos de poder. Él debió elevar su voz en esa oportunidad para defender, impulsar y apoyar la iniciativa que después se concretó.

Extraña entonces que ahora se convierta en portavoz de este Proyecto. Tal vez lo haga porque le viene bien la asociación, en la medida que justifica su más de cinco años en la gestión por la cantidad de medallas obtenidas en el circo, ese, según él, es su mayor logro, cuando en realidad poco o nada hizo para formar educar, entrenar o apoyar económicamente a los deportistas que las obtuvieron.

Seguramente con este Proyecto en la cabeza, nuestro Secretario de Deportes, viene asesorando mal a nuestra Presidenta en la medida que le hace decir que parte de las ganancias que se obtengan de la televisación del Fútbol irán a sumarse a este proyecto para el apoyo a los deportistas olímpicos.

El Proyecto de Ley presentado junto a Diputados Nacionales. Reflexiones del MSD

Los objetivos principales:

Básicamente apunta a que se financie el apoyo económico a deportistas olímpicos o posibles deportistas olímpicos. En realidad lo que se busca es que se  pague por  el reclutamiento de gladiadores para un circo altamente rentable.

Pretenden (Werthein y Morresi) definir, sin discusión alguna y con sólo el poder del dinero, un modelo deportivo para el país en donde las instituciones deportivas argentinas, sin apoyo alguno, formen deportistas que después ellos elegirán y las mandarán a competir a los eventos olímpicos, quedando bien con sus patrones internacionales al haberle sacado al pueblo argentino una considerable cantidad de dinero que no contribuirá a la formación de jóvenes, sino al espectáculo (circo) deportivo.

Para alcanzar esto crean el ENARD (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo)  y que tiene como objetivos:

Artículo 1º.- Créase el Ente Nacional del Alto Rendimiento Deportivo, como persona jurídica de derecho público no estatal, destinada a gestionar y coordinar apoyos económicos específicos para la implementación de las políticas de alto rendimiento y paralímpicas dentro del ámbito del deporte de representación nacional.

Como se ve eligen un sector deportivo, el del alto rendimiento (obviamente alto rendimiento económico) y con cierto cinismo incluyen por la puerta de atrás a los deportes paralímpicos tratando de legitimarse con un oportunismo obsceno. Viene bien recordar una reflexión de Coubertin:

“Ante todo, es necesario mantener en el deporte el noble y caballeroso carácter que lo ha distinguido en el pasado para que continué formando parte de la educación de los pueblos en nuestros días, de la misma manera que ha servido tan maravillosamente en los tiempos de la Grecia antigua. El público tiene la tendencia de transformar al atleta olímpico en un gladiador pagado. Estas dos actitudes no son compatibles.”

Pero veamos a quien destinan más específicamente los fondos en forma específica y excluyente:

1. Becas para atletas dedicados a actividades y competencias contempladas en la presente ley, a fin de posibilitar la mayor exclusividad posible de dedicación durante su vida deportiva útil.

Bien determinado el perfil de deportistas que quieren dedicados exclusivamente al deporte. De estudios, de formación humana o integración social no hablan. Pero tomemos otra vieja resolución del COI que bajo la presidencia de Baillet-Latour expresaba en un estudio relativo a la práctica de preparar atletas para los Juegos Olímpicos en los campos de entrenamiento: “¿cuál podría ser la duración permitida sin contravenir a las Reglas Olímpicas? Interrumpir las ocupaciones de un atleta (estudios o empleo) para someterle, durante más de dos semanas, a un entrenamiento especial en un campo de atletismo, esto no es conforme con el ideal de los juegos Olímpicos”.

2. Complementar los subsidios de la Secretaría de Deportes de la Nación a los gastos de viajes, estadías, transporte, hospedaje y alimentación, para participar en competencias internacionales que consten en el calendario oficial de la respectiva Federación Internacional y que se encuentren incluidas en el presupuesto anual aprobado por la Directorio Ejecutivo.

Esta penosa idea de “completar subsidios”, en buen romance significa que no quieren asumir ninguna responsabilidad organizativa y además no quieren cerrar ningún grifo de dinero, manteniendo al Estado como principal Sponsor. Llama también la atención que no prioricen las competencias nacionales, de esta forma explicitan cuál es su modelo deportivo, uno que mira sólo para afuera por eso expresan que no van a aportar nada para adentro (“La manguera siempre para afuera”).

Estos conceptos quedan exentos de cualquier impuesto nacional, provincial o municipal.

Este proyecto, como los que lo gestaron, ven el deporte como algo individual, no institucional, es así que siguiendo con el destino de los fondos aclaran que también pueden entregar fondos para:

c) Honorarios de entrenadores y técnicos, nacionales o extranjeros, afectados al alto rendimiento.

d) Contratación de especialistas en ciencias aplicadas al deporte para apoyo de los atletas.

Sobre el final se acuerdan muy vagamente de las competencias nacionales y no proponen usar esos fondos para organizar una olimpiada nacional (que debería ser un escalón como para alcanzar las internacionales y una obligación del COA) sin embargo y siempre que lo haga otro dicen:

e) Apoyo económico para la organización de competencias nacionales e internacionales a realizarse dentro del territorio de la República.

Dejan, eso sí, abierta las puertas para otros negocios menores:

f) Servicios de medicina prepaga para Atletas, entrenadores y técnicos contemplados en la presente ley.

g) Adquisición de los elementos necesarios para el procedimiento de control antidoping.

Este último tiene presupuesto dentro del Estado por lo que  lleva a sospechar que algún negocio internacional anda rondando en estos ítems.

Como conclusión del destino de los fondos, casi se olvidan de todas las Instituciones deportivas argentinas, las que han llevado el peso de construir todo el deporte en nuestra historia. Se deja afuera de los grandes presupuestos a los clubes, asociaciones y federaciones provinciales que en definitiva son los que forman a los deportistas.

A los efectos del cumplimiento de las funciones operativas indicadas precedentemente, el Directorio Ejecutivo, tendrá la facultad de implementar planes, programas, proyectos y acciones a través de unidades ejecutoras públicas o privadas, nacionales , provinciales y municipales idóneas para tales cometidos no pudiendo este concepto exceder el 10% de los recursos recaudados en forma anual.

Para borrar un poco el sentido centralista que el COA tiene y para que la penetración cultural que intentan imponer se haga efectiva proponen:

Artículo 3.- Sin perjuicio de que el Ente tendrá domicilio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, desarrollará sus actividades en todas las regiones del país, creando las respectivas delegaciones regionales y propendiendo a que la actividad de entrenamiento y calificación de los deportistas pueda efectuarse en su región o provincia de pertenencia, evitando el desarraigo y el alejamiento del grupo familiar. Asimismo, actuará en el extranjero, de acuerdo a los alcances de la personería jurídica que le otorga la presente ley.

No sólo intentan borrar el accionar de las organizaciones nacionales sino que también van por las provinciales a imponer el modelo y se fijan “por la presente ley” sus prerrogativas en el extranjero, explicitando un modelo de penetración inaceptable.

Por las dudas si alguien interpretó mal (como nosotros) explican:

Artículo 4º. El Ente, no tendrá  fines de lucro, y gozará de autarquía  administrativa y financiera, sin perjuicio de los mecanismos de control y fiscalización que se establecen en la presente ley.

Eso sí, como en otras cosas los mecanismos de control y fiscalización también se establecen en la presente ley, porque seguramente los existentes serán inadecuados para su propósito.

Pero como si faltara algún exabrupto fijan los principios por los cuales se regirán:

Artículo 5º. El Ente, adscribe a la filosofía, principios y valores de la Carta Olímpica, y a la ley de deporte de nuestro país.

El Sr. Morresi no tiene por qué conocer la Carta Olímpica, que está llena de buenos principios que nadie cumple, pero si debe conocer la legislación nacional, que para ser complaciente con él diríamos que no la conoce, entonces sale a apoyar algo que se da de patadas con la Ley 20.655, ley de deportes vigente, que por supuesto no cumplió nunca.

Si cumplieran como dicen la ley de Deporte de nuestro país, deberían participar a través de las distintas federaciones que componen el Comité  Olímpico Argentino en el Consejo Nacional de Deportes.

Este ente, el Consejo Nacional de Deporte, es el que, por ley vigente, debe determinar los destinos de los fondos para todo el deporte en la Argentina, incluido ese que llaman olímpico, que es un deporte igual a otros solo que apunta a un negocio diferente.

El Consejo Nacional del Deporte es Democrático, Federal e Integrador, el ENARD es un ente elitista y totalmente cerrado donde a la Secretaría de Deportes la usan sólo como sello para justificar el atropello que pretenden hacerle al deporte argentino, así, como para que quede claro, afirman;

Artículo 6º.- Serán socios fundadores del Ente, la Secretaría de Deportes de la Nación, y el Comité Olímpico Argentino.

No hay mas socios, en todo el texto del proyecto no se encuentra una sola incorporación más, eso si, hay exclusiones bien manifiestas.

Aceptar la incorporación voluntaria, en calidad de adherentes, sin voz ni voto, de personas, instituciones públicas o privadas, interesados en los objetivos del Ente, y que tengan el propósito de apoyar el trabajo del mismo.

Es decir a los que quieran ir a oír pueden “participar” pero que ni se les ocurra abrir la boca.

Algunos detalles de la conformación del ENARD

El mandato del Directorio Ejecutivo será de cuatro años, coincidiendo con el ciclo olímpico.

La Presidencia y la Secretaría, se ejercerán de manera rotativa por los socios fundadores, salvo acuerdo en contrario, correspondiendo el primer ciclo a quienes ejerzan esos cargos en el Comité Olímpico Argentino.

Los cargos de Vicepresidente y Tesorero serán ejercidos, en el mismo período, por los representantes designados a tales efectos por la Secretaría de Deporte de la Nación.

El COA se adjudica inicialmente, y por las dudas, su permanencia al frente del Ente por un periodo de cuatro años. La pregunta es por qué. Si bien en los últimos tiempos la Secretaría de Deportes no ha hecho mucho pero es el máximo organismo del Estado y se debe conformar con estar en segundo lugar con el agravante que además, pone la plata. Evidentemente en las discusiones, los intereses del Estado Nacional no fueron muy bien defendidos por el Secretario Morresi. No puede entregar así como así el poder a un Ente que si bien en su título dice Argentino, está claro que representa intereses no nacionales.

De los Recursos

Este proyecto pretende que se aumente el  IVA en un 1% a sobre el precio de los servicios y abonos que las empresas de telefonía celular facturen a sus clientes y además:

El producido de aportes, donaciones, subsidios y contribuciones que efectúen tanto personas físicas o jurídicas, estatales o privadas y todos los recursos que pudiere aportar el Estado Nacional.

Un detalle notable. Los recursos asignados no estarán gravados con ningún tipo de impuestos o tasas nacionales. La recaudación queda a salvo sin importar cualquier contingencia nacional

Un análisis preliminar nos diría que este Ente recibiría más fondos que los que hoy recibe la Secretaría de Deporte, y los fondos para preparar exclusivamente participantes en ese gran negocio que son las olimpíadas saldrán de los bolsillos del Pueblo Argentino.

No estamos en contra de apoyar la participación de nuestros deportistas en competencias internacionales, pero este apoyo debe salir de una discusión que se debe dar dentro del Consejo Nacional del Deporte y bajo las reglas establecidas en la Ley 20.655.

Conclusiones

La posición del Movimiento Nacional del Deporte (MSD)

Nos oponemos a este proyecto por dos razones fundamentales:

La primera es que venimos bregando desde hace mucho tiempo para que el deporte sea Formador de hombres y mujeres, equilibrados intelectual, física y moralmente (Una escuela de Vida). Aceptar este proyecto sería hacernos cómplices de la exposición de nuestros jóvenes a los sufrimientos personales que hoy exigen las marcas atléticas internacionales, a la pérdida de su cultura, de su integración con la sociedad por condenarlos a estar encerrados en los laboratorios donde se fabrican medallas, no siempre con métodos éticos. Creemos que una gran base deportiva garantizará atletas, que por su talento, y no por la tortura de un entrenamiento olímpico, serán merecedores de medallas y ejemplo de personas.

En segundo lugar creemos que solo el pueblo organizado podrá construir un Deporte Nacional, las instituciones deportivas a lo largo de los años nos lo han mostrado con su ejemplo. En este proyecto de Ley se omite totalmente el trabajo de las instituciones que son la base de nuestro deporte, se rompe la relación deportista y deporte con institución y sólo se buscan individualidades que quieran competir en un proyecto deportivo que no es el nuestro.

Resumiendo

-El proyecto de Ley vulnera leyes vigentes, específicamente la 20.655.

-Responde a culturas extrañas al pensamiento deportivo nacional.

-Tiende a destruir nuestra rica historia institucional

-Pretende apropiarse de nuestros mejores deportistas.

-Es antidemocrático, excluyente y sectario.

Hay que proteger con esmero el cuerpo humano de cualquier atentado contra su integridad y de toda forma de explotación o idolatría” – Juan Pablo II – el Atleta de Dios.

Noviembre 2009.

Carlos E. Toyama – Coordinador General