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Demoras y falta de controles en medicamentos de alto costo. Turbios negociados y sospechas de pagos de «retornos» para cobrar deudas ponen en jaque a la obra social más importante de la Provincia.

En diálogo con el diario Hoy, de La Plata, el presidente del Colegio de Farmacéuticos de La Plata, German Paggi, denunció que “se están produciendo importantes demoras en la entrega de insulina a pacientes diabéticos”, a lo que agregó: “La falta de controles por parte del IOMA” de los medicamentos de alto costo (para patologías complejas), que son manejados por un puñado de droguerías.

“Hay una demora de siete días para que se entregue la insulina, algo que puede ser letal para un paciente diabético. Y después, cuando llega la insulina, nadie garantiza que esté en condiciones. Es más, muchas farmacias han tenido que devolver la insulina a la droguería porque no estaba en condiciones”, dijo Paggi

Desde el Colegio de Farmacéuticos apuntan a que esta situación se debe al modelo prestacional que instauró el titular de la obra social, Javier Mouriño, con el aval del directorio, y que implica el manejo de la industria farmacéutica de un servicio clave. Concretamente, un afiliado que requiera insulina no la obtiene directamente del farmacéutico sino que tiene que ir con la orden a una farmacia, desde allí se envía un email a la droguería, que evalúa el pedido y luego envía el remedio.

“Nosotros no podemos hacer nada, dado que sólo hay una droguería (Americana) que suministra toda la insulina en la Provincia”, afirmó Paggi. Lo preocupante, sigue diciendo la información, es que la misma industria farmacéutica, a través de la firma Farmalink, evalúa el pedido del afiliado y hasta tiene potestad de rechazarlo, sin haber tenido nunca contacto con el paciente.

En ese sentido, la decisión de habilitar el ingreso de Farmalink (una empresa dedicada a la administración y auditoría de convenios de prestaciones de medicamentos), que también fue adoptada por la gestión de Mouriño, se complementa con la medida que adoptó el gobierno de Felipe Solá con el entonces presidente de la obra social, Javier Mazza, cuando creó el denominado Centro de Autorización de Medicamentos Oncológicos y Tratamientos Especiales (Camoyte), que también maneja la industria farmacéutica. Su función es la recibir la validación de la receta, designar droguería que efectuará la provisión y emitir una orden de compra de la medicación, que está incluida en el denominado plan Meppes, que abarca la provisión al paciente de medicamentos con cobertura 100% para patologías crónicas. (HOY)

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