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Tala en la ladera del cerro. Al norte de la localidad de Tartaga

Greenpeace realizó hoy un relevamiento en el que documentó la relación entre las áreas afectadas por la deforestación y la gran cantidad de hectáreas desmontadas en la cuenca alta del río Tartagal.

Las imágenes demuestran que la región padece, además, los impactos de la explotación maderera sin control, que abre caminos en sus cerros en los que múltiples aserraderos ilegales irrumpen para robar madera y deteriorar sin pausa la estructura del bosque.

«Sin la vegetación propia del lugar, la estructura de las laderas se vuelve cada vez más inestable. Sin retención suficiente, se acelera el escurrimiento superficial. Con poca retención y excesivo escurrimiento, las crecidas no se regulan. Con grandes crecidas, no hay puente ni camino que resista. El ecosistema es dinámico y se repone, pero ante la explotación descontrolada muchas veces no tiene capacidad de cicatrización para mitigar el impacto de copiosas lluvias en tan escaso tiempo», explicó Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace.

Salta es una de las provincias con mayores niveles de deforestación del país. Según datos de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, entre 1998 y 2002 la superficie deforestada en la provincia fue de 194.389 hectáreas, mientras que entre 2002 y 2006 se duplicó la superficie desmontada, alcanzando las 414.934 hectáreas.

Greenpeace ya había denunciado la incidencia de la deforestación en las inundaciones que sufrió Tartagal en el año 2006.

A pesar de esto, los desmontes en la provincia aumentaron considerablemente: durante 2007, en plena discusión parlamentaria de la Ley de Bosques, la provincia de Salta autorizó el desmonte de más de cuatrocientas mil hectáreas. La situación en la provincia es tan grave que algunos de estos desmontes fueron suspendidos, en diciembre pasado, por la Corte Suprema de Justicia en de la Nación, tras un amparo presentado por comunidades indígenas.

«Además de concentrar más de la mitad de la biodiversidad del planeta, los bosques juegan un papel fundamental en la regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y caudales de agua y la conservación de los suelos. Son nuestra esponja natural y paraguas protector. En ese sentido es urgente que el Poder Ejecutivo reglamente lo antes posible la Ley de Bosques, cuya aplicación conforme a su espíritu original es la única herramienta concreta para frenar la deforestación en nuestro país», afirmó Giardini.

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