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El paro impide la carga de buques que actualmente ocupan todos los giros, con pérdidas millonarias. Tampoco pueden ingresar barcos por que no hay lugar de amarre. Hace semanas que no trabajan los estibadores (cobran por jornada). Y las plantas de aceite frenaron su producción.

«Todo lo que se produce en el campo termina en el puerto y hace semanas que no hay movimiento», graficó con angustia el encargado de una de las terminales de la estación marítima de Quequén. Así, el hombre dio cuenta de la gravedad que producen los daños colaterales del conflicto entre el sector agropecuario y el gobierno.

Por estas horas, Puerto Quequén vive un complicado panorama dado que se encuentra paralizado en todos los aspectos, con importantes pérdidas económicas, severas consecuencias sociales y diferentes connotaciones regionales.

En síntesis, en el lugar se frenó la exportación y todos los giros están ocupados por buques que no reciben o no completan su carga. Mientras tanto hay barcos que no pueden ingresar y deben permanecer afuera del puerto, justamente porque están colapsados los sitios de amarre.

Además los estibadores no trabajan hace semanas (cobran por jornada), el transporte no llega y las dos aceiteras debieron parar su producción porque no tienen por donde sacar el producto. A su vez, tampoco ingresa la mercadería que se importa, como los fertilizantes, por ejemplo.

Cabe señalar que Puerto Quequén -junto con Bahía Blanca- constituye la salida a los mercados exteriores de la producción granaria del sur y sudeste bonaerense, con un hinterland que abarca a Tandil, Tres Arroyos, San Cayetano, Necochea, Balcarce, Benito Juárez, General Alvarado, Olavarría, Azul, Lobería y Mar del Plata, entre otros. De esta manera, la referida estación marítima canaliza los resultados y la rentabilidad del campo con un acceso rápido a las rutas internacionales.

Pérdidas por falta de movimiento

Mientras el lockout del campo como protesta al incremento de las retenciones móviles se acerca a los 90 días de medidas de fuerza, Puerto Quequén está paralizado y al mismo tiempo colapsado. De hecho, al tiempo que las embarcaciones de gran porte esperan para poder zarpar, ni siquiera se observan estibadores o movimiento alguno.

Sin dudas el problema es grave dado que los diferentes espacios de atraque (es decir, giros o sitios) están ocupados con buques en los que no se trabaja porque no ingresa la mercadería.

Según datos que pudo recabar LA CAPITAL, en la actualidad hay un transporte marítimo cargado por la mitad con cebada, otro con peleteado -los pellets de soja y girasol se exportan para la elaboración de alimentos balanceados- y uno con fertilizante líquido. Además hay tres buques anunciados y no pueden entrar por falta de espacio para amarrar. También están los que esperan por soja y maíz.

Vale consignar que estos buques tienen como destino a Chile, Arabia Saudita, Corea, Inglaterra, Turquía y Egipto (país importador de aceite argentino).

En tanto, este cuadro de situación genera costos altísimos debido a que una embarcación de transporte a una empresa exportadora por flete le cuesta en puerto entre 30 y 50 mil dólares, con montos que no incluyen el derecho de amarre y uso de la estación marítima.

De acuerdo a fuentes consultadas, en Quequén en lo que va del año se exportaron 1.640.000 toneladas de diferentes productos que contrastan con 1.920.000 toneladas que salieron en el mismo período de 2007.

Sin embargo, aclararon que el panorama comenzó a agravarse días previos al paro del campo, en marzo, con el cierre de cupo a la salida de trigo a mercados internacionales.

Subproductos

Otra arista perjudicial del conflicto que repercutió en la termina portuaria se registra en el subproducto de las oleaginosas.

En Quequén funcionan dos plantas aceiteras que en la actualidad están paralizadas porque se completó su capacidad de almacenamiento, los depósitos están llenos y no pueden dirigir el óleo a puerto. Entonces, esas industrias de proceso continuo de elaboración tuvieron que frenar la fabricación. Y reanudar la fabricación demandará mayores costos y trabajo dado a la puesta en marcha de maquinarias, calderas y calentamiento de material.

Sin empleo y costos sociales

A su vez, esta parálisis provoca un fuerte impacto en la economía local y en los trabajadores. De hecho los gremios más perjudicados son SUPA -estibadores que se desempeñan dentro del puerto- y Uatre quienes descargan camiones o trabajan fuera de la terminal marítima. En ambos casos son jornaleros que cobran por día. Además los transportistas y camioneros con vehículos de menor porte, tal el caso de los fleteros de cereal de la zona, tampoco pueden cumplir sus funciones.

A nivel local, vale indicar que el Partido de Necochea cuenta con 120 mil habitantes y el 80 por ciento vive en relación al agro porque «todo lo del campo termina en el puerto».

En tanto, por estos días tendrían que llegar las partidas de fertilizantes dado que en el área de Quequén se encuentran los silos importadores y grandes marcas como Nidera o Cargill que está todos llenos. Así que esas empresas tuvieron que salir a alquilar depósitos porque los chacareros no retiran los agroquímicos dado surge el desconcierto sobre lo que sucederá con el trigo. (DIARIO LA CAPITAL DE MAR DEL PLATA)

El conflicto del campo paraliza y colapsa a Puerto Quequén. Daños colaterales del enfrentamiento entre el campo y el gobierno.ahorainfo.com.arLocalesEl paro impide la carga de buques que actualmente ocupan todos los giros, con pérdidas millonarias. Tampoco pueden ingresar barcos por que no hay lugar de amarre. Hace semanas que no trabajan los estibadores (cobran por jornada). Y las plantas de aceite frenaron su producción. 'Todo lo que se produce...Desde Necochea al mundo