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La noticia de que más de treinta y cinco diputados nacionales del oficialismo no votarán tal cual viene del Ejecutivo el proyecto sobre retenciones móviles, causó estupor en el seno del matrimonio presidencial.

Esto fue comunicado desde la presidencia del Bloque de legisladores nacionales del Frente para la Victoria, que comanda el rosarino Agustín Rossi, al Jefe de Gabinete de ministros, Alberto Fernández, para que le fuera inmediatamente informado a la presidenta sobre cómo van las negociaciones internas en el bloque oficialista.

Los diputados responden a más de diez provincias, lo que obligó al levantamiento de la reunión que ayer iba a mantener el ex presidente Néstor Kirchner en el Hotel Panamericano con los diputados del peronismo, que tenía como objetivo fundamental disciplinar la tropa y que se ratificara sin modificaciones la resolución 125.

Sin dudas, en el Congreso nacional se desató un motín en contra del proyecto enviado por Cristina. Los números al oficialismo no le dan ni por asomo, y como comentan los colaboradores más cercanos al ex presidente, esto acentuaría más las diferencias en el matrimonio presidencial, ya que se ha llegado a esta situación debido al capricho y la obstinación política de Néstor Kirchner.

En lo que se ve como una señal hacia la Casa Rosada, el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires y actual diputado nacional, Felipe Solá, estuvo anoche en el programa de TN «A dos voces», y mantuvo un jugoso diálogo con el productor agropecuario de la provincia de Entre Ríos, Alfredo De Angeli, en el cual ambos llamaron al gobierno al diálogo y a que se dé marcha atrás con la decisión oficial sobre retenciones móviles.

Actitudes que marcan el alto nivel de enfrentamiento político que hay en el seno del bloque oficialista, ya que como le manifestaron muchos legisladores del interior del país a Agustín Rossi, sería imposible para ellos volver a sus respectivas provincias si votan a favor del proyecto tal como está, y que antes del amor al proyecto presidencial, está el bienestar personal y el de sus familias, a quienes ya le cuesta bastante vivir con tranquilidad en sus lugares de orígenes.

Muchos diputados, hace semanas que no pisan sus casas y están recluidos en la Capital Federal, ya que tienen miedo a sufrir escraches de la sociedad y de los productores agropecuario, y se mantienen atentos a lo que le comunican sus familiares más directos sobre la situación en sus respectivas ciudades.

La situación se ha vuelto tan tirante, que sólo una vuelta atrás en las medidas y comenzar de cero en una negociación consensuada sobre una nueva política agropecuaria, podría calmar los ánimos de los productores rurales, que en su mayoría, no responden a los lineamientos de las entidades, sino que son productores autoconvocados que se cansaron de no ser escuchados y de que le sacaran la plata de sus bolsillos.

La interna del PJ está a full, y aquí no pueden culpar a Schiaretti, Reutemann, De la Sota, Busti u otros dirigentes políticos, sino que se debe mayoritariamente a la ineficacia del gobierno a encontrar políticas consensuadas y a su decisión de seguir manejándose cómo si se estuviera todavía gobernando Santa Cruz, una provincia de 250.000 habitantes, sin darse cuenta de que ahora se gobierna un país con más de 40.000.000 de argentinos, que tienen todos ellos necesidades diferentes.

Los intendentes oficialistas de las zonas rurales del país, ya no saben qué hacer para hacerles llegar al matrimonio presidencial la información de que si se sigue todo igual, la situación va a explotar y van a terminar todos peor que en el 2001, ya que la situación de las economías zonales dependen en su mayoría de lo que produce el campo, y al estar paralizada la producción agropecuaria, la desocupación, la escasa actividad comercial y el bajo consumo, hace que las ciudades estén viviendo momentos de tensión, y que en muchas de ellas si se prende un fósforo, se estalle en mil pedazos.

Por ahora, el ex presidente continúa tan obcecado en su política de no dialogar y no consensuar ninguna medida con los ruralistas, que hace imposible cualquier tipo de acuerdo, ya que cuando Alberto Fernández había llegado a un principio de acuerdo con la Mesa de Enlace Agropecuaria, el patagónico lo llamó y lo retó en fuertes epítetos, y el jefe de gabinete tuvo que salir a retractarse y a decir que todo lo que habían dicho los dirigentes rurales no tenía sentido y que la situación seguía igual.

Los principales analistas, opinan que si esta situación de doble comando continúa, los únicos perjudicados serían Néstor y Cristina Kirchner, ya que la sociedad cada día que pasa pierde más respeto por la investidura presidencial, llegando a contar en estos momentos con más bajo índice de popularidad que un presidente ha tenido en los primeros seis meses de mandato, incluso menos que el denostado Fernando de la Rúa.

Dentro del PJ muchos creen que ya es imposible vivir y producir en el campo con el 35% de retenciones, y esto permite a su vez que los bloques opositores viendo el grado de fisrua oficial no tiene techo, ya empezaron a pensar en proyectos que perforen el 35% para atrás, algo impensado unos meses atrás cuando se comenzó con el conflicto.

Como se ve, la situación interna del PJ cada día revela un más alto nivel de enfrentamiento, sacando a relucir todos los trapitos al sol que antes no salían, aprovechando el debilitamiento que sufre la imagen del matrimonio presidencial ante la sociedad argentina. (www.agenciacna.com.ar)