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Hace 74 años un comisionado local en plena

década infame cortó la transmisión  a través de una orden a la fuerza

policial, de un vecino que tenía una propaladora

por no coincidir con sus ideas. El día del periodista

en nuestro medio quedará marcado como el día  del

alcalde intolerante. Pasaron 74 años.

.Distintos actores y  épocas, pero

la historia se repite. Sólo faltó decir ¨algo habrán  dicho ¨´

Corría el año l933 en Necochea, no teníamos AM ni FM. era sueño de Julio Verne diarios digitales, la TV no existía y los cien canales de cable que hoy vemos una ciencia ficción.

Por ese entonces un vecino de apellido Orofino tenía una propaladora, simplemente parlantes que se conectaban en lugares del pueblo donde se difundía música, se daba la hora, noticias sociales e informes del pago chico. Esa erá la forma de informarse, una propaladora, un vecino común con ansías de locutor y la gente poniéndole el oído a ese amigo familiar de cada momento.

Hace 74 años moría el caudillo radical doctor Hipólito Yrigoyen, quien había sido desalojado del poder por el golpe militar del 30,  abriéndose lo que muchos consideran la década infame de la Argentina, durando hasta el 43 cuando apareció en escena el GOU, con el Coronel Perón como integrante, comenzando a cambiar la historia nacional.

Orofino desde su propaladora anunció que interrumpiría su transmisión para hacer un minuto de silencio en memoria de quien había fallecido y fuera presidente de los argentinos por el voto popular del 16 al 22 y del 28 al 30 cuando el partido militar comenzó a tallar en la Argentina.

El comisionado local  envió rápidamente las fuerzas policiales ,cortaron definitivamente los cables de transmisión, impusieron arresto al vecino y la propaladora dejo de funcionar.

Hace 74 años, seguramente aquel vecino para el comisionado de facto  algo habrá dicho y algo habrá hecho.

Días pasados  en  ocasión de la conmemoración del Día del periodista y como ocurre cada año con cualquier gobierno, desde el área prensa del municipio se invitó a todos los periodistas a concurrir al brindis en el despacho del señor intendente.

Como hace 74 años, y como esgrimía el Proceso Militar a partir del 76, ,el intendente doctor Daniel Molina, haciendo gala de una intolerancia muy pocas veces vista por un Alcalde de nuestra pequeña aldea, dio orden a dos funcionarios, su secretario privado Viteri y su Jefe de Prensa, el periodista-socialista Armani, para que agachando la cabeza tuvieran que hacer el trabajo sucio de decirle a dos componentes de la prensa local, Castelli y Aspiroz que debían retirarse.

Cuando se censura a un periodista se calla un medio de expresión y terminan amordazando al vecino que necesita ser informado.

No es  nuevo que el poder político intente la seducción de la prensa, si no puede pretende condicionarla, si no lo logra piensa en comprarla, algunos terminaron matando otros culminaron en  actitudes irracionales y la imposibilidad de poder contenerse.

Para cualquier ciudadano   el  intendente, lo hallamos votado o no, es el capitán de nuestro barco, cuando ese capitán esta desorientado, violento en lo verbal, no acepta el disenso, cree en su verdad fundamentalista y callar a quien no piensa igual, estamos en un barco con dificultades de llegar a buen puerto. Esta llegando el peligro de naufragio.

El intendente ha discriminado a la prensa en otras oportunidades,  no acreditando a quienes no considera  como leales a su gobierno , en ocasión de su viaje a la Rosada, ya sea en las diferentes pautas publicitarias  y ahora echando del Municipio a dos componentes de nuestra profesión, por no coincidir con sus líneas editoriales. Daría fe de todo esto el periodista fallecido hace poco tiempo Alberto Sureda quien también supo de la agresión verbal del intendente en vía pública y luego el retiro de la pauta publicitaria de la Revista Sucesos, en momentos  en que se debatía entre la vida y la muerte y seguía poniéndole el hombro a su gran amor el periodismo, aún asfixiado económicamente.

Tampoco es cierto que se ofende a su familia. Molina debería comprender primero que es un hombre público, tiene que tener espaldas duras para aguantar como todo hombre público, segundo que su familia no es ajena al estado, su señora es funcionaria de Medio Ambiente y su hijo geólogo también es funcionario. El periodismo que debe ser un tábano y picar, muestra la realidad y abre críticas sobre cada función, si su señora fuera ama de casa o su hijo estuviese fuera de decisiones ninguno de nosotros abriría este tema.

Creo que esto no debe quedar como un pasajero mal momento, nada de eso, dirigentes políticos, sociales, culturales, asociaciones vecinales, sindicales, etc. deben reaccionar, lo mismo cada colega periodista piensen como piensen ( algo que están haciendo en casi todos lo medios) y fundamentalmente debe reaccionar el intendente y volver a la calma, no puede gobernar en este estado de irritación y enfrentamiento permanente, no le hace bien en lo personal y eso baja a la calle  como un camino de intolerancia que no es buen consejero.

Sin dudas la historia vuelve a repetirse, aquel ciudadano Orofino en el 33 cuando no tuvo más su propaladora por el minuto de silencio en homenaje a don Hipólito, aquel Proceso que mataba  o exiliaba cuando alguien disentía, y este alcalde local que en su omnipotencia cree que el estado es él, cuando lo único que hacen los vecinos es prestarle el sillón de Murga por cuatro años.

Hace 74 años cortaban los cables, hace  30 decían.. ¨algo habrán hecho…¨, actualmente echan colegas en las escalinatas del municipio,  esperemos que el intendente no culmine diciendo….¨  algo habrán dicho..¨.

 

ahorainfo.com.arOpinión    Hace 74 años un comisionado local en plena década infame cortó la transmisión  a través de una orden a la fuerza policial, de un vecino que tenía una propaladora por no coincidir con sus ideas. El día del periodista en nuestro medio quedará marcado como el día  del alcalde intolerante. Pasaron 74 años. .Distintos actores...Desde Necochea al mundo