ALEMANIA: Schulz cede a presiones y renuncia al gobierno

Martin Schulz renunció a ingresar en el cuarto gobierno de Angela Merkel, dado que el líder socialdemócrata (SPD) cuenta con solo un 17% de consenso.

Se trata de salvar la gran coalición, que deberá superar la votación de una base socialdemócrata cada vez más escéptica e intransigente y que hizo escuchar su indignación.

Esta salida dramática, que para muchos analistas en Alemania significa el fin (irreparable) de la carrera política del “fenómeno de Wuerselen” que había inflado el orgullo del SPD hace un año -marcando una leve superación de la Unión (UCD-UDC) en los sondeos- no era previsible y una caída en las urnas, además de varios cambios de corrección.

Pero la precipitación de los hechos en Berlín tiene el efecto de un terremoto, con ecos también en la CDU, donde estos hechos dan aire a los descontentos anti-Merkel. Y fue una sorpresa, dos días después de querer asumir el ministerio de Relaciones Exteriores, el anuncio del ex presidente del Parlamento Europeo de hoy, en un comunicado, en el cual dio un paso al costado, explicando que renuncia definitivamente al gobierno. “Todos hacemos política para las personas en este país. Esto comporta que mis ambiciones personales deben retroceder a los intereses del partido”, escribió en un mensaje oficial después del cual se esfumó.

“Porque considero en peligro el voto de la base, declaro mi renuncia al ingreso al gobierno alemán, y espero de verdad que el debate de las designaciones termine”, agregó.

Es el segundo paso al costado en 48 horas; el miércoles a la noche, firmado el contrato de coalición que significaba el triunfo de Merkel, anunció el paso de la presidencia del partido a Andrea Nahles, para poder permitir la conducción de la diplomacia del país.

El epílogo es distinto. Las palabras pronunciadas hace un tiempo, cuando en respuesta a periodistas había declarado que nunca estaría y luego no entró en el equipo de la canciller, se volvieron un boomerang, que golpeó la enésima “pirueta” con desproporcionada violencia.

Miles de correos electrónicos indignados de las bases que reivindicaban coherencia, acusándolo de no mantener la palabra, hicieron crecer la tensión al punto de que el distrito le habría impuesto un ultimátum para poner a reparo el gobierno de la votación de los afiliados del SPD.

“Siempre destaqué que entraríamos en una coalición si estaban en el contrato nuestras reivindicaciones de socialdemócratas para el mejoramiento en la educación, la asistencia, la previsión social, el trabajo y el fisco. Estoy orgulloso de poder decir que esto sucedió. Y entonces para mí es aún más importante que los miembros del SPD en la votación de la base se pronuncien a favor de este contrato, desde el momento que ellos de estos contenidos están convencidos tanto como yo”, escribió Schulz. Muchos le expresaron “respeto”. Nahles, coronada por él, habla de “una demostración de nobleza y de grandeza”.

Los pronósticos sobre la votación de los 464 mil afiliados del SPD se volvieron optimistas de inmediato.

También si eso no frena a los ‘no-Groko’ (no a la Grosse Koalition) de Kevin Kuehnert, el líder de los jóvenes socialdemócratas (el Juso), que avanzará en su campaña y reivindica “un debate sobre los temas, no sobre los nombres”.(ANSA).

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