EL MUNDO: ¿Espermatozoides contra el cáncer?

Después de las bacterias-submarino y los glóbulos rojos, en el futuro también los espermatozoides podrán ser utilizados como naves para transportar fármacos contra el cáncer gracias a su habilidad de nadar y “atarse” a las células huevo.

Así emerge de un estudio publicado en la revista Acs Nano, que describe los resultados de las primeras pruebas sobre células del tumor de cuello del útero hechas crecer en el laboratorio.

Coordinados por Mariana Medina-Sánchez, los investigadores del Instituto Leibniz para las Nanociencias de Desdre, Alemania, realizaron a partir de espermatozoides bovinos unos micromotores guiados por campos magnéticos.

Gracias A su capacidad de movimientos, estos espermatozoides “híbridos” logran penetrar fácilmente en el tumor.

Los espermatozoides se funden entonces con las células tumorales, como hacen con las células huevo durante la fecundación, liberando en su interior la preciosa carga de fármacos anti-cancerígenos.

“Es una idea brillante, otro ejemplo de cómo utilizar las nanotecnologías para transportar fármacos sobre blancos específicos. En el pasado -explicó a ANSA el genetista Giuseppe Novelli, rector de la Universidad de Roma Tor Vergata- fueron usados como vectores glóbulos rojos, experimentados con éxito por un grupo de investigadores de la Universidad de Urbino en pacientes golpeados de fibrosis cística y enfermedad de Chron.

Los glóbulos rojos, sin embargo, tienen algunos límites: pueden diluirse y no alcanzan todos los tejidos.

En cambio, en este nuevo estudio, agregó Novelli, los espermatozoides bovinos fueron recluidos en una suerte de jaula que los mantiene enganchados a las células tumorales como los viejos shuttle a la Estación Espacial, hasta que no es entregado todo el fármaco.

Los primeros resultados, según los autores, muestran que los espermatozoides “ingenierizados” son capaces de matar más del 80 por ciento de las células tumorales.

La técnica fue por el momento testeada solo en laboratorio. El paso sucesivo, según los investigadores alemanes, será experimentar la eficacia también en ratones y finalmente en los seres humanos.

“Estamos sin embargo aún lejos de una aplicación terapéutica”, explicó el genetista italiano.

“El uso de los espermatozoides, en efecto, incluye aspectos éticos, vinculados al hecho de que estas células, a diferencia de los glóbulos rojos, tienen un patrimonio genético que se hereda, un bagaje de información que para una sola eyaculación es igual a cerca de tres veces los 2,8 millones de volúmenes de la biblioteca del Congreso de Estados Unidos”, concluyó.

(ANSA).

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