ECOLOGÍA: Todo lo que siempre quisiste saber sobre los transgénicos

En una entrevista con Infosalus, autor de ‘Transgénicos sin miedo: Todo lo que necesitas saber sobre ellos de la mano de la ciencia’ (Destino), el doctor en Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Valencia José Miguel Mulet avisa, además, que muchas camisetas con la leyenda de ‘no quiero transgénicos’ están hechas con algodón transgénico. (El 50% del algodón mundial es transgénico).

Asimismo, defiende que los alimentos transgénicos son los más evaluados de la historia. “Si tuviéramos que pedir los mismos controles para los alimentos no transgénicos tendríamos que vaciar los supermercados”, alerta. En concreto, esta tecnología nació en los años 70 y la primera preocupación sobre su seguridad la tuvieron los propios científicos en 1977, antes de que saliera al mercado.

En este punto, rechaza las críticas de determinadas organizaciones contra esta tecnología. “Incluyen imágenes de patatas convertidas en escorpiones, campos cultivados devastados o el boicot a compañías que venden productos que incluyen transgénicos. (…) El problema es que si preguntas por qué es malo un transgénico y qué problemas crea, a la gente le cuesta encontrar una respuestas medianamente coherente”, sentencia.

Así, explica que los transgénicos son “organismos que tienen un fragmento de ADN, que se ha introducido ahí por métodos de ingeniería genética”. Según detalla, sirven para conseguir que una especie viva, ya sea animal vegetal o microorganismo haga algo que antes no hacia. “Puedes meter un trozo de ADN humano en una bacteria y hacer que sintetice insulina humana, o de una bacteria en una planta, y que sea resistente a insectos, o determinados genes para sintetizar vitamina A en el arroz, y hacer que la contenga cuando no la tiene”, añade.

Mulet indica que en nuestra vida cotidiana se encuentra en más sitios de los que imaginamos, como por ejemplo en la comida o en la ropa, por lo que vivir sin transgénicos es “técnicamente imposible”, según defiende. En la UE, señala el experto, es donde menos se consumen puesto que la ley obliga a etiquetar estos alimentos, a diferencia de otros países. Se encuentran principalmente en el maíz y en la soja (80% del mundo es OMG).

Sobre otros objetos cotidianos, los transgénicos están en los fármacos. “Por ejemplo, la gente que es diabética e insulinodependiente se inyecta transgénicos. También se encuentran en los jabones y en los líquidos de limpieza. En la ropa de algodón. En las compresas y en los tampones. En los billetes de euro. En enzimas que se usan en la industria alimentaria, para que un zumo sea más claro o no tenga grumos, o para aclarar el mosto. En la industria textil, por ejemplo, se emplean las enzimas para darle el acabado ‘denim’ a los vaqueros”, enumera el experto.

Sobre si son perjudiciales para la salud, Mulet destaca que “en 20 años no ha habido problemas de sanidad, ni de medio ambiente con ellos”. Aquí critica que los ecologistas digan que son perjudiciales y estos no citen ningún problema en concreto. Así, defiende por ejemplo que el proceso de autorización de un transgénico en la alimentación es “más estricto” que el de cualquier otro alimento.

“Una persona puede ir a supermercado y comprar cacahuetes. Hay personas que si se los toman se mueren. Sin embargo, con los transgénicos se hacen pruebas de alergia antes de evaluarse. Lo mismo con el medio ambiente, un transgénico no se autoriza si la siembra puede hibridar con especies silvestres”, sostiene el doctor en Bioquímica.

En cuanto a sus beneficios, el también divulgador científico dice que cada transgénico es “diferente”, y todo dependerá de la modificación que se haya emprendido con ellos. Cita a los fármacos, a nivel agricultura comida con una producción más eficiente, sin insecticidas, o aquellos diseñados para la mejora nutricional, por ejemplo, aportando más hierro o vitamina A al alimento.

“Hasta ahora problemas destacables, tanto de salud, como para el medio ambiente, incluso sociales, yo no veo ninguno. Los mayores beneficiados son los pequeños y mayores propietarios porque consiguen más eficiencia. No hay problemas reseñables”, sentencia Mulet.

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