Crónicas en domingo. Guillermo “Habacuc” Vargas: artista plástico/ artista cruel/ sádico/ hijo de…

Silvia Guillot

Guillermo “Habacuc” Vargas: artista plástico/ artista cruel/ sádico/ hijo de…

Tales fueron los calificativos que recibió y sigue recibiendo Vargas.

La información me llegó vía mail: “En el año 2007, Guillermo Vargas Habacuc, un supuesto artista, cogió a un perro abandonado de la calle, lo ató a una cuerda cortísima en la pared de una galería de arte y lo dejó allí para que muriera lentamente de hambre y sed:

Durante varios días, tanto el autor de semejante crueldad como los visitantes de la galería de arte presenciaron impasibles la agonía del pobre animal: hasta que finalmente murió de inanición, seguramente tras haber pasado por un doloroso, absurdo e incomprensible calvario.”

El correo también daba una dirección de Internet donde enviar firmas para impedir que lo vuelva a hacer este año en la Bienal Centroamericana de Arte que, según informa el mail en otro párrafo, lo premiara en agosto de 2007.

El hecho se presentaba entre cruel y bizarro, demasiado como para no investigar sobre él. Es por eso que busqué en la red sitios que ampliaran la información que tenía hasta el momento. Encontré, entonces, una serie de páginas en las que daban conocimiento de lo que había sucedido:

http://www.clarin.com/diario/2008/03/19/sociedad/s-03801.htm, del Diario Clarín notificaba del casi millón de firmas que se juntaron para evitar la recurrencia del artista en tan penoso hecho. Otras dos daban al artista los mismos adjetivos que pueden encontrarse en el título de esta nota, además de fotos detalladas.

Podría haberme detenido en la búsqueda y reenviar el mail tal como me lo enviaron a mí, pero no lo hice. Seguí investigando porque no terminaba de “cerrar” la idea de que un artista pudiera ser tan primitivo, y encontré otro sitio, en lengua inglesa:

http://guillermohabacucvargas.blogspot.com/ . En él, como en el resto, se pide justicia y la no repetición de lo sucedido, pero también añade la palabra del artista que se explica. Guillermo Vargas, costarricense de 50 años, dice que fue criticado por su trabajo titulado “Eres lo que lees”, cuyo rasgo sobresaliente fue un perro llamado Natividad; que el propósito de dicho trabajo no fue causar ningún daño o castigo en el “pobre animal”, sino ilustrar el concepto sobre el cual trabajaba:

“En mi ciudad natal, San José, Costa Rica, decenas de miles de perros extraviados mueren de hambre o por enfermedades cada año en las calles y nadie repara en ellos.”

Luego sigue diciendo que si alguien muestra públicamente una de esas criaturas hambrientas, como es el caso de Natividad, se vuelve contra esa persona, como un latigazo, la hipocresía que habita en quien la mira.

Como ven, siempre hay que buscar un poco más para poder comprender lo que en verdad sucede en cada hecho. Seguramente hubiera sido mejor para Natividad, el perro, que el artista mostrara el camino inverso, es decir, cómo un perro hambriento de la calle recuperaba su salud y energía al ser alimentado (todo debidamente fotografiado), pero también seguramente la difusión que se hubiera dado a la noticia hubiera sido menor.

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