DERECHOS HUMANOS: Abuelas de Plaza de Mayo restituyó la identidad de la nieta 125

Se trata de la hija de Lucía Rosalinda Victoria Tartaglia; el anuncio se dio en un acto que conmemoró los cuarenta años de búsqueda de la asociación.

Durante el acto que conmemoró los cuarenta años de búsqueda, las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron la restitución de la nieta número 125. Se trata de la hija de Lucía Rosalinda Victoria Tartaglia”.

“Hoy encontramos otra nieta”, leyó una Estela de Carlotto muy emocionada, quien también detalló: “Lucía nació el 6 de junio de 1953 en Santa Rosa, La Pampa. Su familia la llamaba ‘La Flaca’.

Se mudó a la ciudad de La Plata donde estudiaba Derecho y militaba en la Juventud Universitaria Peronista. Durante un año fueron en vano los esfuerzos por localizar a Lucía por parte de su familia, no tuvieron ninguna noticia de ella hasta que en noviembre de 1978, un año después de su desaparición, su hermano, Aldo Tartaglia, recibió una primera carta de Lucía donde relataba que se encontraba detenida. En otra carta contó que estaba embarazada y que esperaba dar a luz a principios de 1979”.

“Desde que su familia supo que estaba embarazada empezaron la búsqueda del niño o niña nacido en cautiverio. Las muestras que aportaron al Banco Nacional de Datos Genéticos permitió la identificación 38 años después”, añadió Carlotto en el acto celebrado en el Centro Cultural Kirchner esta noche.

“Gracias a la perseverancia de nuestra búsqueda y de todo el movimiento de Derechos Humanos, hoy la nieta 125 puede conocer la verdad sobre su origen”, destacó el comunicado de Abuelas.

Hubo música, baile y hasta recuerdos de primeros besos. Había sido emocionante y alegre. Pero no podía haber habido mejor forma de festejar los 40 años de las Abuelas de Plaza de Mayo que con el anuncio que hizo Estela Carlotto al finalizar la noche. “Abuelas de Plaza de Mayo tiene la inmensa alegría de comunicar la restitución de la hija de Lucía Rosalinda Victoria Tartaglia. Bienvenida nieta 125 a la verdad”. Y siguió una ovación. Todos los que llenaban la Ballena Azul del Centro Cultural Néstor Kirchner se pusieron de pie. Y muchos salieron de la sala llorando.

“Los que ahí no están, dentro tuyo van… Y después volver porque hay que crecer. Y hay que compartir ganas de vivir. Historias, destinos. Tus nuevos vecinos”, cantaba Gustavo Santaolalla. Una canción que escribió para su hija a raíz de un viaje, pero que se resignificaba en ese lugar, donde pocos minutos después de se anunciaría un nuevo encuentro. Antes, las Abuelas habían subido al escenario para cantar Mañanas Campestres. Y había clima de festejo. “No se vayan todavía, vale la pena”. Una vez que estuvieron todos juntos, Abuelas, nietos, hermanos y algunos bisnietos que subían y bajaban del escenario a voluntad, habló Estela: “Con profunda emoción, en este acto maravilloso, con los amigos de siempre, con los nietos, comunicamos la restitución de la hija de Lucía Rosalinda Victoria Tartaglia”, dijo. “Qué momento para los que nos llamaron ´curros´, pero no importa porque este es un regalo para todo el país y para el mundo entero”, siguió, saliéndose un poco del comunicado y en referencia a la hiriente frase del presidente Mauricio Macri que no puede olvidar.

La madre de la nueva nieta restituida fue secuestrada el 27 de noviembre de 1977 en La Plata, donde estudiaba derecho y militaba en la Juventud Universitaria Peronista. Un año después de su desaparición su hermano recibió una carta donde Lucía le decía que estaba secuestrada. Estuvo en el circuito de los centros clandestinos Atlético, Banco y Olimpo. Luego, en otra carta contó que estaba embarazada y que esperaba parir a principios de 1979. La identidad del padre no pudo ser confirmada con certeza hasta el momento. Las Abuelas tuvieron los resultados sobre la identidad de la hija de Lucía el miércoles y ayer por la mañana se lo comunicaron a la joven.

“Una vez más celebramos la libertad de una nueva nieta que se atreve a conocer su verdad y alentamos a todos aquellos que pueden aportar información que así lo hagan. Bienvenida nieta 125 a la verdad”, dijo Estela.

La celebración había empezado distinta. Las Abuelas, desde la pantalla contaban su primer beso. “Fue todo torcido, a los doce años”, dijo una. “Fue un chico que  me quería mucho, nos besamos, sí”, contó otra. “¿Nos casamos?, me preguntó y mi hermana le dijo “no, porque ella se casa en octubre. Y nos casamos sí”. “Tuve un novio que fue mi esposo, fue mi único amor, fui muy feliz con él, él me dio el primer beso”. “Siempre eran robados y a las escondidas, ¿hablamos de los besos, no?”. Era parte de una película sobre ellas que pronto se estrenará.

Luego entraron a la sala en medio de una ovación y se sentaron en las primeras filas. Estela Carlotto, Rosa Roisinblit, Buscarita Roa, Alba Lanzillotto, Delia Califano, Berta Schubaroff, Chela Fontana, Sonia Torres, de Córdoba, Leda Bustamante, de La Plata, entre otras. Entraron junto a su compañeras de Madres línea fundadora y de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, Taty Almeida, Laura Conte, Vera Jarach y Lita Boitano.Y las acompañaban los nietos, desde Tatiana Sfiligoy, una de las primeras, hasta José Bustamente García, al que presentaron como el último, cuando todavía faltaba el anuncio más importante de la jornada.

José subió al escenario junto a Mario Navarro. “40 años es casi la totalidad de la vida de muchos de lo que están aquí. Vida. Eso es lo que reunió a estas mujeres. No solo habían sido sus vidas violentadas sino la de todo un pueblo. Ellas pudieron ir recuperando trozos desprendidos, trozos de cada argentino que junto a ellas perdieron pate de su identidad. Lograron transformar todo ese amor que llevaban adentro en justicia, arte, ciencia, educación. Hoy podemos decir que esa lucha es colectiva. A nuestras Abuelas las compartimos con todo un pueblo que las abraza”, leyó Mario desde un celular. Era un texto escrito por nietos y hermanos para las Abuelas. José habló por primera vez en público como nieto. “Agradecer. Agradecer -repitió con su tonada cordobesa– Por la lucha, por el trabajo incansable, por las 124 verdades y que sean muchas más”. Y hubo una más.

Durante la noche, hubo música (con Santaolalla y Magdalena Fleitas), teatro (con Gimena Riestra) y pequeños cortos sobre la historia de las Abuelas. Entre los invitados había dirigentes políticos, miembros del Poder Judicial y del ministerio Público, gremialistas, políticos, personalidades que acompañaron de una u otra manera a las Abuelas en estos 40 años.

A los nietos Leonardo Fossati y Manuel Gonçalves, clásicos animadores de los aniversarios de la institución, se sumó Lorena Battistiol, que busca a su hermano o hermana nacido en cautiverio. Los tres repasaron los hitos del organismo de derechos humanos, la ayuda científica para poder identificar a los hijos de desaparecidos, el abrirse paso en la justicia y el acompañamiento de la sociedad. Como siempre, con un poco de emoción y otro poco de ironía y humor: “Las Abuelas dicen que somos su mejor premio, son muy generosas en algunos casos”.

Hubo varias menciones a Santiago Maldonado. Lorena, Manuel y Leo levantaron su foto. “Las Abuelas nos han enseñado que hay que reclamar, juntarse, que nunca hay que dejar de pedir Memoria, Verdad y Justicia. En ese pedido de justicia se encuentra hoy la familia de Santiago Maldonado. Pedimos respeto, verdad y justicia por Santiago Maldonado y los convocamos a marchar el 1 de noviembre en todas las plazas del país”.

LA NACIÓN Y PÁGINA/12

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