EDITORIAL: Campañas sucias, menos democracia

Por Horacio Castelli

Una vez más, Necochea se encuentra inmersa en una campaña sucia, a semanas de una nueva elección para cambiar la mitad del Concejo Deliberante.

Parece que algunos no aprenden de los “errores”, e insisten con una metodología que empaña a la democracia, intenta poner en duda la honorabilidad de las personas, intentando sacar ventajas políticas.

La justicia está para recibir las denuncias pertinentes, en caso que alguien sienta que existe un acto ilegal, la propia Ley Orgánica de las Municipalidades ofrece herramientas suficientes para investigar si existen ilícitos en el accionar de algún funcionario, ya sea del ejecutivo o del deliberativo.

Cuando alguien ejerce una representación pública, debe ser extremadamente cuidadoso antes de realizar declaraciones públicas, que parecieran más parte de una campaña sucia, que del interés por buscar la verdad.

Lamentablemente, la sociedad de Necochea es muy propensa a dar crédito rápidamente a los chusmeríos que se instalan de mala fe..

El problema, es que en algún momento, les puede tocar a cualquier otro ciudadano, si es que se encuentra en el camino de los difamadores.

Las campañas sucias en la política local, son moneda corriente desde hace 20 años  al menos, donde se ha manchado la honorabilidad de muchas personas, porque les impedían llegar a sus objetivos personales.

 

Está en la sociedad, dar crédito a quién denuncia mediáticamente y expone el buen nombre y honor de las personas sin importarles nada, o esperar, si es que se realiza la correspondiente denuncia, lo que determina la justicia.

Después de la situación que vivió Necochea con la destitución de un intendente, se necesitan manejos menos sucios en la política local.

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