¿Cuándo un despido pasa a ser injustificado?

Es preocupante encontrarse en una situación de desventaja luego de una terminación laboral inesperada, sobre todo si se considera que no está bien fundamentada por parte del empleador, pero hay varias cosas que se deben tener muy claras antes de ver como procede ante un posible caso de despido injustificado.

Primero que nada, entendemos el despido como: la declaración de terminación de un contrato de trabajo por una de las partes del mismo, nótese que en la definición ambas partes pueden declarar la terminación del contrato, pero del lado del trabajador el uso masivo del término “renuncia” está tan arraigado que al escuchar “despido” se entiende que es originado desde el Empleador.

Un despido sin causa o injustificado, se produce cuando se termina el contrato sin causa achacable al trabajador, por decisión plena y arbitraria del empleador, pero sin que medie una causa razonada o que esté estimulada en el contrato laboral. Entendiendo lo arbitrario como abusivo o injuriante para el trabajador.

Si se produjese un motivo o causa al despido que pueda ser asociado al trabajador como causante directo y razonable del despido, dicha terminación laboral no estaría injustificada, por lo que el trabajador debe tiene derecho a conocer el argumento o causa en su contra, por la cual es despedido, de no poder producir un motivo válido de despido, pasa a ser injustificado.

Un proceso menos traumático de culminación laboral consiste en la comunicación previa al despido formal, un preaviso al que estaría obligado el Empleador para permitir al trabajador comenzar a buscar otro empleo sin que esto sea un golpe tan fuerte en lo económico, jurídico y emocional. En muchas ocasiones, el preaviso viene unido al pago de los días comprendidos en el preaviso, para así concluir en definitiva con el contrato y que el trabajador no se encuentre tan desprotegido.

En el caso que no haya una justificación real para el despido, el trabajador tiene derecho a una indemnización tarifada en relación a la antigüedad bajo contrato con el empleador. Y en el peor de los casos, si se realizan abusos o tratos injustos, puede ser objeto de retribuciones por daños y prejuicios, además de la indemnización.

Dicha indemnización actúa como un estímulo negativo para persuadir a los Empleadores de realizar despidos injustificados. Persuasión que obviamente tiene mayor importancia para el Empleador si es muy onerosa la indemnización correspondiente a este ilícito civil, en el que incurre el Empleador al despedir sin motivo alguno.

El empleador puede aceptar previamente que se trata de un despido injustificado si, por ejemplo, el telegrama o aviso de despido contiene una frase similar a “Queda Usted despedido en los términos del artículo 245 LCT a partir del día (…)”, ya que al ponerlo así acepta que le corresponde una indemnización por despido sin causa justa.

Es vital que el trabajador conozca plenamente sus derechos y protecciones, tanto a nivel de su contrato especifico como en la legislación laboral nacional, destacando el rol del contrato, ya que en sus cláusulas encontrará las causas que harían de un despido una acción justificada.

De esta forma el trabajador conoce las normas y términos que rigen su relación laboral, además de lo estipulado por las leyes civiles y penales, que también regulan sus acciones y conductas.

Puede realizar una rápida consulta por despido laboral, en relación a su caso particular y un experto le asistirá prontamente para aclarar su caso y así saber si procede o no un caso de despido injustificado, al igual que de esta forma determinará cual es el siguiente paso, en términos legales, para que se subsane el tema.

Haciendo énfasis en que, resulta “injustificado” si el empleador no puede producir razones o pruebas que sustenten la terminación del contrato, o si se niega a estipular dichas razones, por lo que, a ojos del “trabajador” y de terceros, es un caso de Despido Injustificado.

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