EDITORIAL Las verdades a medias o mentiras completas

Por Horacio Castelli

La grieta, la famosa grieta es utilizada por varios comunicadores sociales para posicionarse de un lado o del otro, para justificar las miradas parciales que cada uno tiene.

Ante esta realidad mediática, la verdad quedó de lado y lo único que importa es la interpretación que se da de un mismo suceso de acuerdo al interés que se quiere beneficiar.

En la última semana, la muerte de un jubilado que decidió terminar con su vida en la sede de ANSeS Mar del Plata, fue analizada desde un punto de vista político por los periodistas de los principales medios de cada sector de la grieta en lugar de esperar las declaraciones de sus familiares y dilucidar porqué sucedió.

Todo se pone a disposición de las elecciones legislativas que se acercan, y la investigación periodística da lugar a las reflexiones interesadas de los analistas que cada vez son menos creíbles y especializados y se convierten en voceros de los poderes en pugna.

Tristísimo es el papel que ofrecen los periodistas en estos momentos, como el mostrado ayer en el programa internacional de la TV Pública donde se produjo una fuerte discusión en torno a lo que sucede en Venezuela entre sus panelistas.

Incluso dos de ellos se posicionaron de acuerdo al pensamiento que defienden dentro de la política argentina.

Sobre la realidad de Venezuela, con datos objetivos, con informaciones desde todos los sectores de la sociedad venezolana no nos enteramos nada.

Y esto mismo sucede con las informaciones en nuestro país, con las informaciones y las imágenes que cada uno desea mostrar a sus televidentes.

Los ciudadanos pueden decidir en que tipo de país quiere vivir desde hace al menos 8 años, si antes quería sentir que todo era robo, corrupción, demagogia y desgracia miraba Canal 13, leía Clarín y escuchaba Mitre.

Si por el contrario, quería vivir en un país absolutamente nacional, que defendía a los más pobres y combatía la especulación de los poderosos, miraba C5N, leía Página/12 y escuchaba Continental.

Ahora si quiere apoyar que Cristina vaya presa, que todos los K son ladrones y corruptos, que Macri trabaja denodadamente para solucionar los problemas que heredó siga con Mire, Clarín y Canal 13.

Para vivir en el país de la desigualdad, de las represiones injustificadas, del aumento hiperinflacionario, del cierre total de las empresas, siga con C5N, Página/12 y Radio 10.

Si quiere vivir en el país real deberá tomarse el tiempo y el trabajo de leer, mirar y escuchar todo. Sin preconceptos, sin ideologías, desmenuzando entre líneas porque por más que quieran trabajar de voceros a los periodistas siempre se les escapa algo que muestra la realidad informativa.

No es fácil ser ciudadano consciente en un país tan radicalizado en sus medios de comunicación, pero es una tarea indispensable para que nadie los pueda manipular.

Porque, más allá de los que digan unos y otros, desde ambos lados de la grieta quieren engañarlos para que piensen que ellos son los que tienen la verdad y que si usted no les hace caso, es porque no tiene capacidad de darse cuenta de la verdad.

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