EDITORIAL: Los padres

Por Horacio Castelli

Hoy en la Argentina celebramos el Día del Padre. Los que los tienen, los saludan; los demás los recordamos y nuestros hijos nos festejan.

Abrazos, regalos, picadas, asados, tallarinadas, el”gancia” y el “cinzano” que nos transmitieron nuestros mayores, mientras nuestros menores quieren imponernos la “birra” o el fernet.

El difícil papel de aprender a ser padres, (hoy las dejamos tranquilas a ellas que bastante tienen con criarnos a nosotros y a los críos), nunca se termina, menos ahora que la adolescencia, dicen se extendió hasta casi los 30. Mama mía!!!

Las generaciones van cambiando y a su vez cambian al mundo. Ni siquiera podemos estar seguros que nuestros “retoños” van a seguir el amor por la camiseta de nuestro querido y venerable club de fútbol.

Es más, ni siquiera es seguro que les guste el fobal y prefieran darle a los botocintos de las play y las xbox.

Nos comunicamos por WhatsApp, y cuando nos regalan un iphone, seguro que es el ante último porque el último solo lo saben manejar ellos, eso dicen al menos. Son tan buenos que nos ahorran el papelón de no saber que hacer con la “cantidad” de funciones que posee.

Hace unos días leía un artículo que revelaba un análisis económico e informaba que en el día del Padre se gastaba menos que en el día de la madre. Obvio!!!

Las culpas que todos tenemos cada año que pasa aumentan. Los peques (no importa la edad, siempre serán los peques), quieren demostrarle todo lo que la quieren y de paso pedir disculpas por las rabietas.

Y nosotros, bueno…

Y hoy, me quiero referir a los padres que sienten el orgullo de serlo, la responsabilidad que significa y los nervios que nos atrapan cada vez que nos damos cuenta el lugar que tenemos en la vida de cada uno de ellos.

Hoy es nuestro día, es verdad, pero es el de la familia sobre todo.

A través de los siglos, la figura paterna fue cambiando, pero a pasos lentos, los que hoy ejercemos el papel de padres (varones), debemos trabajar mucho más para que esta no sea una sociedad patriarcal, sino una sociedad familiar.

No sirve el rigor de un dictador en el hogar, sirve la figura que ofrezca ejemplos diarios de trabajo, tranquilidad, responsabilidad, reconocer errores, asumirlos y compartir.

Sobre todo compartir las alegrías, las emociones, las tristezas, los triunfos y las derrotas, solo así la sociedad comenzará a cambiar y dejaremos de matarnos; para abrazarnos.

La sociedad patriarcal nos llevó a dos guerras mundiales, a una guerra fría que aún existe, al armamentismo, a la carrera nuclear.

La sociedad familiar, nos puede conducir a la comunicación, a la discusión con fundamentos, al entendimiento. Quizás parezca utópico, pero es urgente que lo hagamos.

Por eso, hoy, los invito, Padres a que agasajemos a nuestras familias.

Festejemos el día del padre con un compromiso de ser mejores cada día, de trabajar para terminar con el patriarcado, seamos nosotros los que les festejemos a ellos el honor de habernos convertidos en padres.

Ganémonos el título de una vez por todas. Salud!!!

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