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Luego de la resonante «revancha» de los discos de vinilos, ahora emerge con fuerza la venta de los viejos casettes en Estados Unidos.

Se trata de una tendencia que además de convocar a la nostalgia, parece apelar al deseo de poseer objetos concretos en una sociedad cada día más digital, «líquida» e inmaterial.

Los cassetes tienen una segunda vida, otra oportunidad, detrás de los pasos de los long plays y las también renacidas rockolas, después de su última edad de oro durante los años ochenta, con el omnipresente «Walkman», inventado por Sony.

Según un informe de Nielsen Music las ventas de cassettes crecieron 74% durante 2016 en Estados Unidos, con cerca de 129 mil copias vendidas, contra 74 mil del año anterior. Un resultado nada despreciable para un formato tecnológico dado por muerto y casi extinguido.

«Nuestra operatoria se podría describir como un modelo de estupidez y obstinación», explicó, con mucho humor, Steve Stepp, presidente de la National Audio Company, una empresa de Springfield, Illinois, que persiste en fabricar el obsoleto formato.

La firma fue recientemente protagonista de un documental y la mayoría de sus órdenes aún provienen de discográficas.

El cassette más vendido en estos últimos años fue la banda sonora de la película de Marvel Comics, «Los Guardianes de la Galaxia».

Según el informe especializado en consumos musicales de Nielsen, las ventas de cassettes se dispararon el año pasado con la salida de reediciones especiales de algunos discos históricos como «Purple Rain», primer álbum de estudio de Prince editado en 1984, o «Slim Shady», del rapero Eminem publicado en 1999.

Pero el crecimiento también se nutrió con lanzamientos flamantes como «Purpose» de Justin Bieber, un ídolo adolescente capaz de arrastrar al mercado musical.

Los flamantes cassettes, adaptados a los nuevos tiempos en la práctica, vienen con un código para la descarga digital del álbum, para los que no cuentan con un reproductor de cinta.

Un caso aparte fue el del cantautor italiano Tiziano Ferro, que en diciembre del año pasado lanzó una versión especial «vintage», en una caja especial, de su nuevo disco «Il mestiere della vita» («El oficio de la vida») que junto al compact disc, incluye cassette y vinilo. De todos modos el álbum de Ferro también se puede descargar por iTunes, un verdadero todo terreno.

Pese al resurgimiento el mercado de cassettes a niveles masivos ya dio todo de sí mismo y difícilmente vuelva a su antiguo esplendor.

Inventados por la firma Philips en 1963, quiénes tengan más de cuarenta años de edad los evocan todavía con nostalgia, con el compromiso que se asumía al compilar en ellos nuestra lista de temas, como el personaje de la novela «Alta Fidelidad» de Nick Hornby, luego llevada al cine con un papel magistral de John Cusack.

Así como resulta imborrable el inevitable siseo de fondo, llamando a silencio, que muchas veces terminaba formando parte de las grabaciones, generando historias cómplices, además de la misma música. Ni que decir del infaltable «rebobinado» de las cintas con la ayuda de un lápiz para ahorrar energía de las baterías de los reproductores.

Durante los años noventa con la llegada del compact disc y otros formatos digitales, el consumo de cassettes se derrumbó rápidamente y muchas empresas que los producían bajaron sus persianas.

Otra motivación para el actual retorno de los cassettes al mercado estadounidense son las ventas online que totalizaron casi unas cinco mil unidades.

Por último, una buena cantidad de cassettes son enviados a algunas cárceles de Estados Unidos donde la vieja música «lo-fi» representa uno de los pocos formatos autorizados para el uso por parte de los detenidos. El retorno de los cassettes se inscribe en un clima de «revival» de la tecnología analógica. En los últimos años la venta de vinilos tuvo un crecimiento explosivo y en 2016 subió el 26% en Estados Unidos y más de 50% en Reino Unido.

También la histórica fabricante de juke-box Amarcord presentó este año en la mayor feria tecnológica mundial, el CES de Las Vegas, un modelo «aggiornado» de sus viejas y hermosas rockolas.

El modelo renovado de rockola contiene 140 canciones en formato de discos de 45 revoluciones de dos caras, pero, también acorde a los tiempos modernos, admite ser cargada con infinitos temas posibles por medio de una conexión de Bluetooth.

Las viejas cintas de los cassettes no se encuentran sólo en los mercados de pulgas o en áticos polvorientos, sino que hasta tienen un día del año dedicado a su celebración.

Sobre la huella del «Record Store Day» creado para los vinilos, surgió desde 2007 el «Record Store Day», celebrado en la tercera semana del mes de abril de cada año, por los vendedores nostálgicos que apuestan todavía a apuntalar el mercado de sus queridos cassettes. (ANSA).

TECNOLOGÍA: Tras los vinilos, resucita el cassettehttp://ahorainfo.com.ar/wp-content/uploads/2017/01/cassette.jpghttp://ahorainfo.com.ar/wp-content/uploads/2017/01/cassette-200x150.jpgahorainfo.com.arInternacionalesEl Mundo,TecnologíaLuego de la resonante 'revancha' de los discos de vinilos, ahora emerge con fuerza la venta de los viejos casettes en Estados Unidos. Se trata de una tendencia que además de convocar a la nostalgia, parece apelar al deseo de poseer objetos concretos en una sociedad cada día más digital,...Desde Necochea al mundo