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En octubre se cumplieron diez años de la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI). Fue en año 2006, después de mucho debate en las Cámaras y en la calle. En 2008 se acordaron los Lineamientos Curriculares, es decir los contenidos mínimos para cada nivel educativo (inicial, primaria, secundaria, formación docente).

Valoramos la sanción de la ley porque reconocemos en ella un enfoque de derechos, es decir porque entiende a los pibes y pibas y también a los que deben formarse docentes como sujetos de derechos, tal como establece Ley de Educación Nacional 26.606). Y además valoramos que la ley nació, en gran medida, producto de la persistente militancia de los colectivos de mujeres y movimientos feministas y de la diversidad de nuestro país.

Desde su aprobación la Educación Sexual Integral en las escuelas fue y continúa siendo un campo de disputa con los sectores conservadores y eclesiásticos. La misma no se implementa realmente en todo el país y hay provincias que siguen sin adherir a ella. Y a su vez, la institución escolar y familiar, en muchos casos, continúan ofreciendo resistencias a su implementación, bajo argumentos sostenidos en paradigmas tutelares, enfoques moralistas, genitalistas y biomédicos que persisten y permean, aún hoy, el sistema educativo.

Se trata de un campo de disputa político-ideológico y de sentidos en torno a la educación sexual integral como un derecho, que incluye la enseñanza de la misma desde múltiples planos, tales como el afectivo, identitario, lo sociocultural y psicológico, y no sólo, exclusivamente, la enseñanza de la sexualidad desde sus peligros y lo biológico.

A principio de año hubo un intento de vaciamiento del Programa Nacional por parte de la actual gestión. Están habiendo recortes presupuestarios, no se garantizan los materiales y en el Plan Nacional para Prevenir y Erradicar la violencia contra las mujeres, recientemente presentado, hay un apartado de educación como eslabón fundamental para prevenir la violencia de género, pero en el mismo  se desconoce por completo la existencia de la ESI. El intento de recorte presupuestario para el 2017, que toca áreas sensibles tanto para la Educación Sexual Integral como “Gestión educativa y Políticas Socioeducativas” y Formación docente, vuelve necesaria y de suma importancia que nos organicemos en defensa de la ESI. Frente al avance conservador de la derecha misógina y machista, no podemos permitir  que se derogue la ley, que se la desconozca, ni que se vacíe el Programa.

Los últimos Encuentros Nacionales de Mujeres, las movilizaciones del #NiUnaMenos y el reciente paro de mujeres del pasado 19 de octubre, dan cuenta de que somos parte de un movimiento que se viene movilizando masivamente alrededor de esta demanda, y que viene generando importantísimos hechos políticos de denuncia y visibilización de la violencia machista y patricarcal.

Por eso hoy más que nunca hay que defender la ESI. Porque sin ESI y sin políticas de prevención acordes a nuestras demandas no hay NiUnaMenos.

Exigimos la implementación de la Ley de Educación Sexual Integral en todos los niveles y en todas las escuelas del país. Su efectiva aplicación es aún una deuda pendiente.

A diez años de la ESI. Ni Un Paso Atrás!

Mala Junta – Patria Grande Necochea-Quequén

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