La necesidad de una comunicación universal

Por Horacio Castelli

En los tiempos que transcurren, la comunicación es uno de los bienes más preciados y el más bastardeado.

Las redes sociales, la televisión, las radios, Internet, etc. son medios que se utilizan ¿para Comunicarse?

La verdad es que el lenguaje utilizado es cada vez más hermético y nos vamos quedando cada vez más solos en nuestro intento de relacionarnos.

No solo hay sub grupos que tienen sus propios códigos, sino que cada individuo tiene su manera de relacionarse o transmitir que el otro no entiende.

Cuando comencé a analizar la manera de comunicar desde los Medios, mi mensaje universalmente, encontraba sectores de especialización que manejaban sus propios códigos, (docentes, científicos, adolescentes, etc.), hoy esto se ha multiplicado casi por cada individuo con que nos cruzamos.

Incluso los propios medios de comunicación social, han decidido mantener un estilo comunicativo que va direccionado a un sector de la comunidad lo que problematiza aún más la situación.

Es lógico que cada sector, cuando se reúnen para analizar sus situaciones particulares, tengan un lenguaje específico, el problema es cuando se intenta comunicar con esos mismos códigos las ideas al resto de la comunidad.

A pesar que existe cada vez más medios, la realidad diaria nos muestra que la comunicación se dificulta.

La necesidad de una comunicación universal es imperiosa. Y cuando hablamos de la universalidad nos referimos a la totalidad de la comunidad.

Es necesario que el mensaje sea claro, transparente y directo, sin caer en eufemismos, tecnicismos o palabras soeces.

Una de las problemáticas que se puede apreciar en los medios de comunicación social, es la necesidad de llegar a la mayor cantidad de personas en el menor tiempo posible dejando de lado la importancia y la universalidad del mensaje.

No es un tema menor el que analizamos hoy, ya que sin una buena y clara comunicación el mensaje jamás llegará.

La democracia se alimenta del diálogo, pero si este se maneja entre grupos cerrados, nos encontramos en la difícil tarea de avanzar.

No es posible que los profesionales de la comunicación no nos preocupemos de discutir esta realidad que nos viene sucediendo desde hace bastante tiempo.

Es hora de hacernos cargo de la responsabilidad que tenemos y cumplir con las “tres” premisas que conducen el mundo de la más media: informar, entretener y enseñar.

En una sociedad que intenta aniñarse cada vez más, los responsables de la comunicación debemos profundizar en el mensaje universal.

No podemos hacernos los distraídos y dar nada más lo que supuestamente la sociedad nos pide.

Debemos hacernos responsables de nuestra obligaciones y trabajar en consecuencia.

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