Crónicas en domingo. Ayer llovió. Yo pienso y escribo

Por Silvia Guillot

Ayer llovió. Yo pienso y escribo:

Pasamos gran parte de nuestra vida buscando nuestra personalidad y, una vez que la encontramos,  la acomodamos más o menos a alguno de los tipos o arquetipos socialmente reconocidos y aceptados… y hacemos la plancha (disculpen el lenguaje nada académico).

Es paradójico, pero real.

Es que si se piensa un poco, es más fácil adaptarse a un molde que hacer uno nuevo. El molde puede quedarnos grande o chico, un poco incómodo al principio, pero con el tiempo uno se acostumbra. Cuando esto sucede puede ser que a los costados de ese molde haya quedado restos preciados (por lo particular) de nuestra personalidad.

Quién no recuerda haber dicho en más de una ocasión: “Yo, cuando era…” joven, soltero/a, “era más…” decidido/a, divertido/a, tenaz, idealista; “Yo, antes de…” recibirme, casarme, conseguir este empleo, “me importaba muy poco…” lo que dijeran de mí, de mi forma de vestir, de mis ideas, de todo lo que se refería a mis elecciones.

El tiempo pasa, las personas crecen y, se sabe, toda acción tiene su consecuencia en lo individual y en lo grupal.

Ocurre entonces que nos encontramos insertos en una sociedad avejentada, no por los años sino porque perdió en gran parte (las generalizaciones no siempre son justas) el sentido lúdico de crear nuevos moldes, particulares, únicos e igualmente atractivos.

Si consideramos que el ser humano está influido pero no determinado por el grupo social al que pertenece, podemos darnos el lujo de construir nuestro propio molde, es decir: idearlo, planificarlo, modificarlo cuantas veces sea necesario hasta que estemos contentos con él.

Somos capaces, pero el reto que implica asusta.

No es fácil, nunca lo fue, defender el propio criterio y las elecciones de vida que se alejan de los cánones, de lo ya establecido, pero qué soplo de aire fresco sería para la sociedad toda tener más padres, madres, hijos, docentes, alumnos, políticos, ciudadanos,  funcionarios, trabajadores públicos y privados, médicos, e incluso artistas que no se conformaran con los moldes existentes.

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