EDITORIAL: Ceder los principios de los trabajadores

Por Horacio Castelli

Lo que hizo Gerónimo Venegas para congraciarse con el gobierno de Mauricio Macri es lisa y llanamente entregar de pies y manos a su gremio y a los trabajadores rurales.

No participar de la importante movilización gremial e histórica que congregó a las CGT y las CTA, significó que quedó en el limbo absoluto.

Ya no puede defender los derechos de quienes abandonó ante un gobierno al que se arrodilló para lograr no se sabe qué.

La razón de ser de un sindicalista es la lucha sin claudicar de los derechos de sus afiliados, trabajadores que, como en el caso de los rurales son de los más desprotegidos sin un gremio fuerte.

El odio hacia los Kirchner no puede ser excusa para entregarse sin tapujos ante un gobierno que tiene como principal referente al mercado por sobre el estado.

Y todos sabemos, más allá de posicionamientos de que es mejor para el país y su ciudadanía que cuando el estado se empequeñece y no está presente el mercado se come al trabajador.

El Estado no debe ser prevendario. Pero no debe serlo para ningún sector. El Estado debe poner límite a los desbordes que produzcan excluidos.

Si la década del ’90, que fue el momento apoteótico del neoliberalismo que comenzó con la dictadura nos tomó por sorpresa y la sociedad creyó que lo mejor era vender todo a los privados, esta época nos encuentra avisados del error de eliminar al Estado del control sobre la vida diaria.

Donde la sociedad se convierte en una jungla solo sobreviven los que han acumulado riquezas.

Y en los 12 años del kirchnerismo, muchos sectores que ahora se muestran “felices” con el nuevo gobierno ganaron y mucho, por lo tanto están preparados para sobrevivir en la jungla y obligar a los trabajadores a que prefieran tener trabajo ganando miserias, que nada.

Por eso, las actitudes como las de Gerónimo Venegas son imperdonables y no tienen ninguna justificación.

Dejar de lado a sus trabajadores para aceptar el reto de Macri y Peña porque había asistido a las reuniones de las CGT y las CTA es entregar la lucha del peronismo histórico que el dice defender.

Habría que recordarle a Venegas que Juan Domingo Perón inició su vida política y su llegada al gobierno desde la Secretaría de Trabajo, poniendo en vigencia las leyes que el socialismo había presentado.

Perón trabajó incansablemente para que los derechos de los trabajadores fueran respetados y las leyes cumplidas.

Hoy, el gobierno de Mauricio Macri está negando esos derechos, los está manipulando y dejando sin trabajo a miles.

Sin embargo, como una actitud más de sumisión salió a decir que el gobierno no había producido despidos y que el empleo no estaba en peligro.

Patético y lamentable. Patético para él como dirigente sindical que supo elevarse desde la más difícil situación laboral hasta llegar a crear un sindicato tan importante como la UATRE y lamentable para los sufridos y mal pagos trabajadores rurales.

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